La Misión Permanente de Irán ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Viena ha emitido un comunicado tras la agresión estadounidense contra el sitio de construcción de la central nuclear de Karun (Darjoveyn), en el que ha instado a la comunidad internacional a adoptar una política de “tolerancia cero” frente a los ataques contra instalaciones nucleares pacíficas y sometidas a salvaguardias.
El comunicado subraya que “si bien la República Islámica de Irán está decidida a adoptar todas las medidas necesarias para defender firmemente sus intereses nacionales y sus derechos soberanos, prevenir cualquier ataque contra instalaciones nucleares pacíficas y sometidas a salvaguardias sigue siendo una responsabilidad colectiva de la comunidad internacional, que debe adoptar una política de tolerancia cero frente a tales actos ilegales”.
La nota señala que, alrededor de las 3:39 de la madrugada (hora local) del 19 de julio de 2026, Estados Unidos atacó con varios proyectiles la central nuclear de Darjoveyn, apuntando contra “uno de los símbolos de la dignidad y la autosuficiencia científica de la nación iraní”.
En este sentido, añade que “este ataque constituye la decimoctava ola de agresiones contra instalaciones y emplazamientos nucleares pacíficos bajo salvaguardias de Irán desde el inicio de las agresiones conjuntas de Estados Unidos y el régimen israelí en junio de 2025”.
Asimismo, subraya que estas acciones ilegales tienen como objetivo destruir toda la infraestructura civil de un país únicamente por su firme resistencia ante la injusticia y su rechazo a una “rendición incondicional”.
El comunicado indica además que estos ataques confirman una vez más que todas las narrativas de los agresores, presentadas bajo pretextos como las preocupaciones sobre la proliferación nuclear, “no son más que mentiras, desinformación y engaños destinados a justificar sus objetivos ilegítimos”.
La misión iraní ha advertido de que tales ataques, como violaciones sustanciales de la prohibición de la agresión —una norma imperativa del derecho internacional—, son sumamente preocupantes, especialmente debido a que los ataques contra instalaciones nucleares pacíficas y bajo salvaguardias están siendo progresivamente normalizados a causa del desempeño inadecuado de las instituciones internacionales pertinentes.
También ha alertado que la complacencia con los agresores, incluso mediante el silencio y la inacción, los alienta y envalentona para cometer nuevas agresiones con mayor frecuencia y brutalidad.
Asimismo, ha advertido que la continuación de esta peligrosa tendencia podría perjudicar el desarrollo económico mundial y debilitar la confianza de los países en el uso seguro de la ciencia y la tecnología nucleares con fines pacíficos.
La representación iraní ha subrayado que esta situación pone de manifiesto la necesidad de una acción urgente por parte de la comunidad internacional y de las instituciones competentes, especialmente el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Asimismo, ha instado a estos organismos a condenar enérgicamente dichos ataques y adoptar medidas efectivas contra ellos, al considerar que constituyen violaciones fundamentales de los principios básicos del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas, los objetivos del Tratado de la No Proliferación (TNP) y el Estatuto de la AIEA.
La misión iraní también ha destacado que la República Islámica de Irán mantiene un contacto permanente con la AIEA.
En este contexto, el vicepresidente de Irán y presidente de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) envió el 19 de julio una carta al director general de la AIEA, Rafael Grossi, solicitando la adopción de medidas eficaces y apropiadas frente a las agresiones, que ponen en peligro la integridad y la credibilidad de las normas internacionales de no proliferación nuclear.
Desde la semana pasada, la Administración de Donald Trump ha intenficado sus ataques contra Irán, incluyendo objetivos civiles como puentes y desalinadoras, en flagrante violación del Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU, por sus siglas en inglés), que buscaba poner fin definitivo a la guerra de agresión estadounidense-israelí, iniciada a fines de febrero.
Irán está respondiendo a la medida agresiva con ataques a las bases de Estados Unidos en varios países de la región y ha cerrado el estrecho de Ormuz.
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