• Una mujer israelí usa su iPhone frente al edificio que alberga al grupo israelí NSO en Herzliya, 28 de agosto de 2016. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 22 de julio de 2021 7:04

Reporteros sin Fronteras (RSF) responsabiliza a Israel del escándalo de espionaje a nivel mundial e insta a este régimen a frenar venta de su programa espía.

En un comunicado publicado el miércoles, RSF recalca que, al igual que la venta de armas, las decisiones sobre la exportación de tecnología digital sensible es responsabilidad de los gobiernos, que no pueden hacer la vista gorda ante sus efectos dañinos, especialmente cuando se utiliza para perseguir a disidentes y críticos en todo el mundo.

“Programas desarrollados por empresas israelíes, como Pegasus de NSO, implican claramente a Israel. Aunque las autoridades israelíes solo hayan desempeñado un papel indirecto, no pueden eludir su responsabilidad”, denunció el secretario general de RSF, Christophe Deloire, en la nota.

Además, es visible un vínculo entre las exportaciones y la política exterior del régimen de Israel. Los principales clientes de esta tecnología incluyen a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Marruecos, los cuales establecieron relaciones diplomáticas formales con Israel en 2020. Incluso, si Arabia Saudí, otro comprador de Pegasus, no tiene relaciones diplomáticas oficiales con Israel, el diario estadounidense New York Times informó el sábado que el régimen israelí autorizó a NSO Group a hacer negocios con las autoridades saudíes a pesar de que el príncipe heredero del reino árabe está vinculado con el asesinato del periodista crítico Jamal Khashoggi.

“Permitir a los gobiernos instalar software espía que se utiliza en la práctica para monitorear a cientos de periodistas y sus fuentes en todo el mundo plantea un gran problema democrático”, recalcó Reporteros sin Fronteras al respecto.

 

Ante tal panorama, Deloire hizo un llamamiento al primer ministro israelí Naftali “Bennett para que imponga inmediatamente una moratoria a la exportación de tecnología de vigilancia hasta que se establezca un marco normativo de protección”.

El mundo está consternado por el escándalo del software espía Pegasus de la empresa de espionaje israelí NSO Group. Políticos, periodistas y activistas han mostrado indignación tras saberse que el programa de piratería telefónica de la firma israelí ha sido usado por varios gobiernos para espiar a sus críticos.

El domingo se filtró una lista de unos 50 000 números de teléfono, incluidos los de activistas de derechos humanos, periodistas, políticos y abogados, que fueron seleccionados desde 2016 para un posible espionaje de clientes gubernamentales de NSO Group en todo el mundo.

Según la filtración, más de 180 periodistas de todo el mundo habrían sido espiados por diversos gobiernos que han tenido acceso al software de NSO. Se ve también una lista de 14 jefes de Estado actuales o anteriores que podrían ser objeto de piratería.

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, calificó el masivo espionaje de “completamente inaceptable” y remarcó que la medida va en contra de cualquier tipo de norma que rige la libertad de los medios de comunicación y de prensa.

Pese a la condena internacional, el premier israelí Bennett, que hizo su fortuna en el sector tecnológico antes de entrar en política, defendió el miércoles a las empresas israelíes por invertir en los programas de vigilancia y venderlos a otros países.

El programa israelí Pegasus fue una de las armas que se utilizó en uno de los crímenes más espantosos contra un periodista, es decir el disidente saudí Jamal Khashoggi, quien fue asesinado en el consulado de su país en Estambul, Turquía, el 2 de octubre de 2018.

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