La huelga mundial por el clima sigue este viernes en 150 países. Millones de estudiantes, inspirados por la activista adolescente sueca, Greta Thunberg, lideran las protestas que reivindican acciones reales contra el calentamiento global.
Los jóvenes exigen a sus gobiernos que hagan algo, especialmente en estos próximos 18 meses para evitar que el año 2030 llegue sin haber disminuido en un 45 %, por lo menos, las emisiones de gases invernadero, porque si no se logra esa meta, como lo han advertido los científicos, no podremos detener procesos climáticos que calentarán el planeta en los subsiguientes años hasta 2 o 3 grados Celsius.
El calentamiento global conllevará consecuencias muy graves para la seguridad alimentaria, la proliferación de enfermedades, la ocurrencia de catástrofes climáticas extremas, la extinción de buena parte de la biodiversidad, las migraciones humanas, etc. Los participantes ven el cambio climático como una amenaza directa a su futuro.
En promedio, las temperaturas globales ya han aumentado 0.8 grados desde el inicio de la industrialización.
Dependiendo de cómo manejemos las emisiones futuras, los termómetros podrían subir otros 5 grados para finales del siglo, lo que tendría un impacto devastador en la vida en la tierra, sobre todo para los recursos disponibles de agua potable y seguridad alimentaria.
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