• Combatientes de Yeish Al-Izza, afiliados al Ejército Libre de Siria (ELS) en una sesión de entrenamiento en Idlib, 9 de abril de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 19 de febrero de 2020 6:46

El Ejército sirio sigue ganando terreno contra las agrupaciones terroristas en Idlib y Alepo, pese a la gran variedad de estas que se cuentan por decenas.

Con el comienzo de la crisis en Siria en 2011, los grupos terroristas llegaron a controlar más del 60 por ciento de la superficie total del país árabe; no obstante, en los últimos tiempos fueron obligados a retirarse de importantes espacios en enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados.

Las fuerzas sirias ya han logrado recuperar el control de más del 90 por ciento de su territorio que había caído en manos de los terroristas y actualmente su enfoque recae sobre la provincia de Idlib (noroeste), el último baluarte de los extremistas, así como en las partes occidentales de Alepo, sita también en el noroeste sirio.

Efectivamente, desde finales de enero, el Ejército sirio ha iniciado la segunda fase de una operación para liberar los últimos feudos terroristas del país en Idlib y Alepo.

Idlib forma parte de una de las cuatro zonas de distensión acordadas en mayo de 2017 durante las negociaciones en Astaná, que ya ha expirado el plazo de su vigencia.

 

Posteriormente, en septiembre de 2018, Moscú y Ankara acordaron crear en Idlib una zona desmilitarizada de 20 kilómetros entre el Ejército sirio y los grupos armados, pero las bandas extremistas, apoyadas por Ankara, siguieron fortaleciendo sus posiciones y actualmente vuelven a desplegar en la provincia armas pesadas y dispositivos bélicos que retiraron en aplicación del acuerdo, razón por la que las fuerzas sirias dieron inicio a su operación en la referida provincia.

Los grupos terroristas, con los que lucha Damasco, son de una amplia variedad. Los grupos asociados a Al-Qaeda, como el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) —que lidera la llamada alianza Hayat Tahrir Al-Sham (HTS)—, Hurras Al-Din (Organización de Guardianes de Religión) y el denominado “Partido Islámico del Turkistán”, controlan el 70 por ciento de Idlib.

Otro 30 por ciento de Idlib está bajo el control de los grupos afiliados al movimiento egipcio Hermanos Musulmanes (HHMM), así como varias otras bandas armadas como Ahrar Al-Sham, Faylaq Al-Sham, el llamado Ejército Libre de Idlib, la 1.ª y 2.ª división costera de las llamadas brigadas turcomanas, grupo aliado del autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS), el Ejército de Élite, la Brigada Libre de Siria, el Movimiento Nur Al-Din al-Zenki y Soqur Al-Sham, entre otros.

Asimismo, entre 5000 y 7000 terroristas activos en Idlib son extranjeros, la mayoría de los cuales, son de países europeos como Alemania y Francia.

El principal objetivo proclamado por las agrupaciones terroristas es derrocar al constitucional Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, y apropiarse de las riquezas naturales del país como el petróleo y gas, propósito que también comparten implícitamente potencias extranjeras que apoyan a dichos grupos.

La existencia de tal colección de terroristas en Idlib y Alepo ha hecho que la operación del Ejército sirio en Idlib sea una de las acciones militares más sensibles, una batalla que podría poner fin a la crisis de ocho años que sufre el país levantino.

¿Cómo fue ocupado Idlib?

En 2015, el Frente Al-Nusra y la banda Yeish al-Fath, así como el llamado Ejército Libre de Siria (ELS) lanzaron una ofensiva contra Idlib y la ocuparon.

 

Idlib se convirtió en uno de los epicentros vitales de los terroristas en Siria, especialmente a medida que los extremistas comenzaron a perder al Ejército sirio todas las partes que ocupaban, como en las provincias de Deir Ezzor (este), Al-Raqa (norte), la localidad de Guta Oriental, la ciudad de Duma y el campamento de Yarmuk, todos cerca de la capitalina Damasco, así como las provincias de Daraa y Al-Quneitra (suroeste).

Lo que aumentó la importancia de Idlib fue el que muchos de los terroristas derrotados por el Ejército, tras entregar sus armas pesadas, optaron por dirigirse a Idlib, pues si no, debían rendirse ante las fuerzas gubernamentales. Así que, la citada provincia noroccidental se convirtió en el centro de los terroristas takfiríes en el país levantino.

De hecho, Frente Al-Nusra y el ELS fueron los primeros grupos terroristas establecidos en Siria con el apoyo de EE.UU., Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Turquía y el régimen de Tel Aviv.

Frente Al-Nusra y el ELS fueron dos bandas creadas por los militares sirio separados del Ejército del país con el inicio de la crisis en Siria.

Los miembros del ELS fueron a Turquía y, tras ser equipado y organizado, volvieron a Siria para luchar contra el Gobierno de Al-Asad. A su vez, Al-Nusra fue compuesto por los extremistas militares sirios que, antes del estallido de la crisis en Siria, fueron entrenados y equipados por la Inteligencia saudí.

Transcurridos meses sin que el Frente Al-Nusra y el ELS puedan materializar los objetivos de sus patrocinadores extranjeros en Siria, surgió el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), nacido de un complot de ciertos países occidentales y árabes, así como Israel.

Turquía, huésped inesperado

Teniendo en cuenta cómo fueron creados los grupos ya activos en el noroeste sirio, resultará más fácil analizar la oposición que siguen expresando Turquía, EE.UU. y otros ciertos países a la reciente operación del Ejército sirio para recuperar la paz de su país y defender a su pueblo.

Turquía ha ido invadiendo diversos territorios pertenecientes a la República Siria en Idlib y Alepo desde su intervención militar de 2016 en la guerra siria, generando el contundente rechazo del Gobierno de Damasco que en reiteradas ocasiones ha resaltado el carácter ilegítimo de la presencia de Turquía en Siria.

 

Ankara proclama que su objetivo es hacer frente a las milicias kurdas. Por eso, ya ha lanzado operaciones militares en la ciudad siria de Afrin, en Alepo, y en la zona oriental del río Éufrates, en la provincia de Al-Raqa, y recientemente viene amenazado a Damasco con librar una ofensiva militar en Idlib, si el Ejército sirio no frena sus ofensivas en dicha provincia.

Además, ha estado desplegando un mayor número de fuerzas en Idlib y Alepo, donde ataca zonas residenciales y puestos militares, en respaldo a los llamados ‘rebeldes sirios’, que son apoyados por facciones terroristas como la alianza Hayat Tahrir Al-Sham.

El Gobierno sirio ha denunciado que Turquía recurre a amenazas “despreciables” y “vacías” contra el país árabe, debido a la derrota de sus soldados y “aliados terroristas” frente al Ejército sirio.

La Cancillería siria, en su momento, denunció los intentos de Ankara por “ocupar, colonizar e intervenir en los asuntos internos de Siria”.

Bashar al-Asad, aseguró ayer lunes que “la batalla por la liberación de las provincias de Alepo e Idlib continúa, independientemente de todas las palabras huecas que vienen del norte”, en alusión a las advertencias turcas.

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