Publicada: sábado, 3 de enero de 2026 20:25

El secuestro del presidente Nicolás Maduro por las fuerzas armadas de EE.UU. revela cuatro hechos cruciales que afectan a las naciones americanas, desafiando su soberanía y estabilidad regional.

Por Carlos Santa María

El secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos, violando impunemente la soberanía de una nación americana, independientemente del análisis profundo que implica dicha situación tan grave, demuestra cuatro hechos que no se han sopesado claramente en todos los territorios amenazados por el Imperio Estadounidense.

Primero, aún no se entiende que Donald Trump posee una personalidad sociopática y ello significa el asesinato para todo contradictor.

Por tanto, el examen de lo que hará con el poder del cual dispone ha sido superficial en muchos gobiernos, situación que no ha ocurrido con el Eje de la Resistencia quienes tienen clarísimo que tratan con seres desalmados, aunque la infiltración en la que son expertos los terroristas occidentales utilizando un mercenarismo híbrido y generalmente propio del país que atacarán, debe establecer un principio fundamental: jamás, jamás, confiar en las negociaciones con dirigentes cuya mentalidad se basa en la supremacía que creen poseer, el derecho a castigar a cualquiera que se atreva a confrontar sus acciones y la trampa basada en palabras o negociaciones mientras preparan los secuestros, atentados, sicariato, asesinato, insurrección, entre otras formas agresivas de convertir la política en un campo de batalla.

Segundo, existe una guerra híbrida desde Occidente que combina todas las formas de lucha para destruir a los pueblos y gobiernos que no acepten la imposición del sionismo internacional.

Las formas van desde el engaño simple como estar dialogando sobre una situación mientras en ese mismo momento ya está preparada una operación violenta para asestar un golpe criminal, lo que ocurre permanentemente, es decir, mientras públicamente se habla de tranquilidad se replica una acción encubierta de agresión inmensa.

La forma inicial es una creación mediática de propaganda contra líderes nacionales acusándolos de todo tipo de delitos pese a que no existan pruebas ni evidencias, ya que se construyen para demonizar y crear monstruos, pidiendo intervención,

También se emplea en esta guerra no convencional, donde se ataca y se secuestra o asesina personalidades, la incitación a la protesta que destroza a la fuerza de contención al usar tácticas como las guarimbas que no distinguen entre niños, civiles, mujeres embarazadas, tal como el genocidio en Gaza

El terrorismo es utilizado en una fase crítica de esta potencia, cambiando siempre el lenguaje para el engaño como en el caso del secuestro del mandatario venezolano, al cual la prensa occidentalizada califica de captura, siendo absolutamente ilegal.

Tercero, se pone a prueba el sistema de organización de una nación y la identificación de los apátridas que usualmente están dispuestos a vender su nación por dinero e intereses egoístas.

Las agencias de inteligencia imperialistas están evaluando la capacidad del pueblo para enfrentar una amenaza criminal y poner a Trump en el verdadero sitial que se debe: criminal de guerra y sociópata hitleriano consumado.

Cuarto, definir exactamente que gobiernos serán títeres, arrodillados, hipócritas, egoístas, llenos de odio hacia el pueblo, y aquellos que defenderán la soberanía, una verdadera libertad, lo que es imprescindible en este momento.

El apoyo de Irán, Rusia, China. Corea del Norte, México, creciendo constantemente, marcarán un punto de inflexión y condena al gobierno estadounidense, pese incluso al apoyo de “Israel”, Ucrania, como países vinculados directamente al terrorismo. 

Conclusiones

Todo lo que provenga de Trump no es fiable, ya que no posee una capacidad de razonar con base en la transparencia, el respeto al ser humano, la inviolabilidad de un territorio que no le pertenece.

La oposición no saldrá a las calles por ser minoritaria y defender un secuestro extorsivo le atraería un rechazo generalizado, aunque desde Miami habrá manifestaciones de júbilo.

Seguramente el gobierno se consolidará a pesar de este crimen internacional y deberá estar alerta permanentemente frente a próximas agresiones armadas. El pueblo en la calle es sostener el hilo constitucional de Venezuela. El secuestro de un presidente legítimo, lo que es gravísimo, parte de una estrategia que calibrarán desde el exterior la respuesta de la población y fuerzas armadas-policía. No es un diferendo político que se resuelve con diálogo, sino una política de piratería que amenaza a todo el continente americano.

La realidad es similar al Asia Occidental, donde comenzaron con Palestina, tomaron Siria, van por El Líbano, Yemen, y decisivamente Irán, un eje real, valiente, digno, inteligente, de la Resistencia ejemplar. Así seguiría Venezuela, Colombia, México, Brasil, Nicaragua, Cuba.

Es el momento donde se verá la lealtad del pueblo venezolano y una lógica defensiva ante el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, junto con la posición de América Latina y gran parte del mundo.

Lo real es que Estados Unidos tiene una sola estrategia: apoderarse de nuestras naciones, amenazar a presidentes como Gustavo Petro, robar las riquezas de estos territorios. Es claro que es trascendental saberlo y condenar sectores de las derechas continentales que justifican las acciones militares e injerencias extranjeras para destruir los pueblos soberanos.

¡¡¡El peligro no ha pasado!!!