• Serguéi Narishkin, director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en ruso).
Publicada: martes, 17 de septiembre de 2019 17:17
Actualizada: miércoles, 18 de septiembre de 2019 2:03

Rusia advierte que las medidas “miopes” de EE.UU. podrían conducir a un conflicto nuclear directo con consecuencias trágicas para la civilización.

“Está claro que el conflicto nuclear directo, si no conduce a la destrucción completa de la humanidad, tendrá consecuencias catastróficas para nuestra civilización, y esta es la preocupación más grave en la actualidad y es muy importante la prevención de este problema”, ha dicho este martes el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en ruso), Serguéi Narishkin, citado por la agencia rusa de noticias TASS.

Narishkin ha añadido que, para mantener este sistema, hay que asegurar el cumplimiento incondicional de las reglas de no proliferación nuclear, mientras que las potencias nucleares deben ser lideradas por fuerzas responsables.

En este sentido, el alto cargo ruso ha afirmado que las políticas de EE.UU., tanto en cuanto a su salida unilateral del acuerdo nuclear con Irán, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), firmado en 2015 entre Irán y el Grupo 5+1 (entonces conformado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), como su retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) son “agresivas y miopes” y suscitan preocupaciones.

El Tratado INF fue suscrito en 1987 por EE.UU. y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y es de vital importancia para preservar la seguridad mundial.

Está claro que el conflicto nuclear directo, si no conduce a la destrucción completa de la humanidad, tendrá consecuencias catastróficas para nuestra civilización, y esta es la preocupación más grave en la actualidad y es muy importante la prevención de este problema”, ha dicho este martes el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, al manifestar la preocupación de su país por las medidas de EE.UU.


Washington acusa a Moscú de violar el Tratado INF al “desarrollar en secreto” las armas que en el convenio se prohíben, y utiliza dicho pretexto para su posible salida del pacto. Rusia, por su parte, niega tajantemente estas imputaciones y denuncia que es la Casa Blanca la que incumple el acuerdo al desplegar escudos antimisiles cerca de sus fronteras occidentales.

Tras su decisión de abandonar el Tratado INF, EE.UU. se retiró en 2002 del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) y tampoco pretende debatir la prórroga del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III, por sus siglas en inglés), temas que han suscitado gran preocupación en Rusia y otros países del mundo.

A este respecto, Narishkin ha recordado la tragedia de Hiroshima y Nagasaki, ciudades japonesas atacadas con bombas atómicas por EE.UU. en 1945 —una catástrofe que resultó en la muerte de más de 200 000 personas—, y ha asegurado que cualquier desequilibrio de poder generará inevitablemente una falta de culpabilidad.

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Existe tal amenaza, pero confío en una solución pacífica”, ha respondido el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, cuando los periodistas le han preguntado si el ataque yemení a las instalaciones petroleras de saudí Aramco entraña algún tipo de peligro de cara a que se produzca un conflicto militar.

El jefe del SVR también se ha referido al reciente ataque yemení con drones a las instalaciones petroleras de la compañía saudí Aramco y la posibilidad de una confrontación armada.

“Existe tal amenaza, pero confío en una solución pacífica”, ha respondido cuando los periodistas le han preguntado si el ataque yemení entraña algún tipo de peligro de cara a que se produzca un conflicto militar.

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El pasado 14 de septiembre, 10 aeronaves no tripuladas (drones) del Ejército yemení, respaldado por el movimiento popular Ansarolá, provocaron una serie de explosiones en instalaciones vitales de Arabia Saudí, en respuesta a la continua agresión de Riad y sus aliados contra su pueblo, que ha cumplido ya cuatro años.

Las violentas agresiones militares saudíes contra Yemen, en muchas ocasiones perpetradas con aeronaves y bombas fabricadas en Estados Unidos y otros países occidentales, han dejado más de 140 000 yemeníes muertos y heridos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que, si la guerra no cesa, la cifra de víctimas mortales podría llegar a situarse en 500 000 para finales del año 2020.

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