• Imagen de una de las pruebas nucleares llevadas a cabo por Estados Unidos, 1 de marzo de 1954.
Publicada: sábado, 17 de agosto de 2019 15:51
Actualizada: sábado, 17 de agosto de 2019 18:28

Científicos alertan que un prolongado invierno en completa oscuridad y con secuelas desastrosas espera a la Tierra en caso de una guerra nuclear Rusia-EE.UU.

En una nueva investigación, el científico atmosférico Joshua Coup de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey (Estados Unidos) y sus colegas simulan cómo respondería el clima a una guerra nuclear total entre Washington y Moscú, las dos potencias nucleares más grandes del mundo, lo que lleva a los autores a advertir de las consecuencias desastrosas.

“Un ataque nuclear a gran escala sería suicida para el país que decida llevarlo a cabo. El uso de armas nucleares de esta manera por parte de EE.UU. y Rusia tendría consecuencias desastrosas a nivel mundial”, avisan los científicos en el estudio, publicado el viernes en la revista Journal of Geophysical Research: Atmospheres.

Conforme al resultado de la investigación, que realizó a través de usar modelos climáticos de vanguardia y mejorando estudios similares en el pasado, una guerra nuclear de este tipo podría “sumir a la Tierra en un invierno de 10 años”, lo que generaría un fuerte descenso de la temperatura global y una oscuridad constante.

Los incendios causados por las detonaciones nucleares emitirán aproximadamente 147 millones de toneladas de hollín a la atmósfera, las que cubrirían el globo durante unas semanas, sumergiendo a la Tierra en un invierno nuclear duradero.

Un ataque nuclear a gran escala sería suicida para el país que decida llevarlo a cabo. El uso de armas nucleares de esta manera por parte de EE.UU. y Rusia tendría consecuencias desastrosas a nivel mundial”, avisan los científicos en un reciente estudio.

 

Las nubes de hollín causarían que las temperaturas medias de la superficie desciendan casi 9°C. En este sentido, los científicos predicen que el velo de hollín tardaría unos siete años en disiparse y otros tres años más para que la luz vuelva a sus niveles normales.

Asimismo, el vórtice polar norte —el flujo de aire en rápido movimiento que rodea al polo norte— crecería en el primer año tras los ataques nucleares, generando temperaturas superiores a las normales, pero inferiores a las de congelación, tanto en el Ártico como en el norte de Eurasia.

Las advertencias de los científicos se producen en un momento de tensiones entre las dos mencionadas potencias nucleares del mundo, en especial tras la salida formal de EE.UU. del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), que llevó a Rusia a adoptar la misma medida como represalia.

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El país norteamericano ha sido el único del mundo que ha empleado armas nucleares en tiempos de guerra. En la Segunda Guerra Mundial lanzó dos bombas atómicas contra Japón, con un saldo de 146 000 muertos en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki.

Los políticos y generales deberían tener “una comprensión completa de las graves consecuencias climáticas de la guerra nuclear” y actuar de acuerdo con ellas, advierten en el estudio los investigadores.

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mtk/lvs/mjs

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