La discrepancia entre Estados Unidos y Europa, en torno al conflicto en Ucrania, parece profundizarse. La reciente negativa de Washington a firmar una declaración conjunta con la coalición de voluntarios -cuyo propósito es establecer garantías de seguridad para Ucrania tras el alto el fuego entre Moscú y Kiev- resalta las diferencias clave entre ambos bloques.
El acuerdo alcanzado establece el despliegue de una fuerza militar multinacional europea en Ucrania, mientras que las garantías del alto al fuego serían supervisadas por Washington.
Rusia ha calificado, en repetidas ocasiones, como inaceptable el despliegue de contingentes militares extranjeros en Ucrania. Mientras tanto, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, aseveró que los líderes occidentales permitieron situaciones absolutamente vergonzosas en medio de sus intentos fracasados de aislar a Rusia, que tuvieron como resultado el autoaislamiento del mundo occidental.
El Kremlin también manifestó los intentos infructuosos de Occidente por arrinconar a Rusia y aislarlo de la escena internacional, lo que resultó imposible ante la importancia del país a nivel global.
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