Publicada: miércoles, 7 de enero de 2026 12:18
Actualizada: jueves, 8 de enero de 2026 6:54

Los ataques de Trump en 2025–2026 abarcan siete países, desde Venezuela hasta Somalia, lo que plantea interrogantes sobre las promesas de la política exterior de EE.UU. frente a la realidad militar.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el presidente Donald Trump ha incrementado de forma significativa la presencia militar de Estados Unidos en el extranjero. Pese a prometer paz y una intervención exterior limitada, la Administración Trump ha llevado a cabo más de 600 ataques fuera del país este año, que abarcan África, Asia Occidental y Sudamérica.

Datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED) indican que las fuerzas estadounidenses han ejecutado o participado en 622 ataques aéreos y con drones en siete países durante 2025.

A pesar de presentarse como el “presidente de la paz”, merecedor del Premio Nobel de la Paz y de afirmar que este año ha puesto fin a ocho guerras en el mundo, el último ataque de Trump contra Venezuela fue solo el más reciente de una serie de acciones militares de su administración en todo el planeta desde su investidura en enero.

Países bombardeados por EE.UU. en 2025-2026.

 

Venezuela y el mar Caribe

Este sábado, el Gobierno venezolano denunció una “gravísima agresión militar” estadounidense en localidades civiles y militares de la capital venezolana y los estados centrales de Miranda, Aragua y La Guaira y ordenó el “despliegue del comando para la defensa integral de la nación”.

La operación estadounidense, en la que “cerca de 200” militares participaron —según el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth—, culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores.

Durante una conferencia de prensa el sábado en su mansión de Florida, Trump reveló los detalles de la operación —denominada “Resolución Absoluta”—, y dijo que tras el operativo, Maduro y Flores fueron trasladados en helicóptero a un buque de guerra estadounidense.

Las fuerzas estadounidenses pospusieron la operación durante días y se mantuvieron en espera cuatro días hasta que desapareciera la nubosidad. Los helicópteros volaron a baja altura sobre el agua para entrar en Venezuela, protegidos más arriba por aeronaves estadounidenses.

Tras esta agresión, Trump declaró que asumirá el control de Venezuela; mientras, Hegseth defendió que la ofensiva militar permitirá a Washington acceder a la “riqueza y los recursos adicionales” del país bolivariano.

 

Previamente, Estados Unidos había confirmado un ataque contra una instalación portuaria en el territorio venezolano, como parte de la guerra del Gobierno de Trump contra embarcaciones que, según afirma, trafican drogas desde ese país hacia EE.UU.

Desde agosto, Estados Unidos ha acumulado la mayor presencia militar en el mar Caribe en décadas, lo que ha generado alarma entre los gobiernos de la región. La Administración Trump sostiene que esta situación está justificada porque el tráfico de drogas hacia EE.UU. constituye una emergencia nacional, pero múltiples informes han demostrado que Venezuela no es una fuente importante de drogas transportadas a través de las fronteras.

El 2 de septiembre, Estados Unidos comenzó a atacar pequeñas embarcaciones en el Caribe que, según afirma, estaban involucradas en el tráfico de drogas. Se cree que desde entonces ha atacado más de 30 buques. La Administración Trump asegura que estas embarcaciones son operadas por organizaciones “terroristas” venezolanas, entre ellas el grupo Tren de Aragua y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Sin embargo, no ha presentado pruebas al respecto.

Al menos 95 personas han muerto en estos ataques contra embarcaciones, reveló Human Rights Watch (HRW) el 16 de diciembre, acusando a Washington de cometer “ejecuciones extrajudiciales”.

Nigeria

Trump anunció el pasado 25 de diciembre que las fuerzas de Estados Unidos llevaron a cabo “poderosos y mortales” ataques contra miembros de Daesh en el noroeste de Nigeria, y prometió que habrá más si esa organización continúa matando cristianos en ese país.

Los ataques fueron los primeros de fuerzas estadounidenses en Nigeria bajo el gobierno de Trump, que inesperadamente criticó a la nación africana en octubre y noviembre al afirmar que los cristianos allí enfrentaban una “amenaza existencial” equivalente a un “genocidio”.

El Comando de África de Estados Unidos (AFRICOM) afirmó en un comunicado que “varios terroristas de Daesh fueron abatidos en sus campamentos”.

Al parecer, el objetivo fue el grupo emergente “Lakurawa”, que según observadores de conflictos está integrado por combatientes armados procedentes de Malí y Níger, y que podría estar vinculado a Daesh o a Al-Qaeda.

Se sabe que este grupo opera en corredores boscosos entre los estados de Sokoto y Kebbi. Al menos un misil estadounidense, o restos del mismo, impactó en la localidad de Jabo, en Sokoto. Posteriormente, el ejército nigeriano confirmó a medios locales ataques contra escondites de grupos armados en el bosque de Buani, aunque no reveló cifras de muertos.

Somalia

Estados Unidos ha intensificado de forma drástica su campaña militar aérea en Somalia, llevando a cabo al menos 111 ataques contra grupos armados desde que Trump regresó al cargo, según la Fundación New America, que supervisa estas operaciones.

En el más reciente de ellos, AFRICOM realizó un ataque aéreo el 14 de diciembre, a unos 50 kilómetros (31 millas) al noreste de la ciudad de Kismayo, dirigido contra lo que afirmó eran miembros del grupo armado somalí Al-Shabab.

La escalada comenzó en febrero pasado, cuando Trump lanzó el primer ataque de su Administración en Somalia. Meses después, un alto almirante de la Marina de Estados Unidos afirmó que el país había llevado a cabo lo que describió como el “mayor ataque aéreo en la historia del mundo” desde un portaviones, lo que marcó un giro brusco respecto al enfoque de la administración anterior.

El número de ataques en 2025 ya superó el total combinado realizado bajo los presidentes George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden, y colocó a Trump en camino de potencialmente superar incluso su propio récord de 219 ataques durante su primer mandato.

La campaña intensificada tiene como objetivo, según afirma Washington, tanto a Al-Shabab, una filial de Al-Qaeda, que combate al gobierno somalí desde 2007 y controla amplias zonas del centro-sur del país, como Daesh en Somalia, una escisión más pequeña concentrada en el noreste, con unos 1500 combatientes estimados.

Civiles han muerto en los ataques en Somalia. El sitio de investigación Drop Site News reveló en diciembre que al menos 11 civiles, siete de ellos niños, murieron en un ataque en la región de Juba Hoose, en el suroeste de Somalia, apenas el mes pasado.

Estados Unidos no ha revelado el número de muertes de civiles en Somalia.

Siria

Estados Unidos atacó el 20 de diciembre varios objetivos en Siria que consideraba vinculados con Daesh, como represalia por una agresión contra militares estadounidenses en ese país, que dejó dos efectivos muertos.

“Por la presente anuncio que Estados Unidos está infligiendo represalias muy serias, tal como prometí, a los terroristas asesinos responsables”, escribió más tarde Trump en Truth Social.

Según dijeron funcionarios estadounidenses, la operación alcanzó aproximadamente 70 objetivos.

La ofensiva, denominada “Hawkeye” en referencia a que los dos soldados fallecidos eran originarios de Iowa, conocido como el “estado Hawkeye”, alcanzó decenas de objetivos relacionados con Daesh, incluyendo infraestructura y depósitos de armas en distintas zonas de Siria.

El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció que “esto no es el inicio de una guerra, es una declaración de venganza”.

Cientos de militares estadounidenses siguen desplegados en Siria como parte de la denominada misión de largo plazo para combatir a Daesh, que comenzó cuando el grupo tomó rápidamente el control de amplias zonas de Siria e Irak a mediados de la década de 2010.

En los últimos años, han surgido múltiples imágenes que muestran a las fuerzas de ocupación estadounidenses utilizando petroleros para contrabandear petróleo crudo sirio desde las provincias del norte del país a sus bases en el norte de Irak, como parte del saqueo sistemático por parte de Washington de los productos básicos de Siria.

El presidente de Estados Unidos también ha admitido en varias ocasiones que las fuerzas estadounidenses estaban en el país árabe por su riqueza petrolera.

Irán

Estados Unidos entró en junio pasado en la guerra lanzada por el régimen de Israel contra Irán, con bombardeos contra tres instalaciones nucleares iraníes: Fordo, Natanz e Isfahán.

La operación utilizó algunos de los recursos militares avanzados del arsenal estadounidense: los bombarderos B-2 Spirit y las bombas antibúnker GBU-57, de cerca de 14 000 kilogramos, nunca antes usadas en combate real.

Los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares de Fordo y también las de Natanz e Isfahán, principales centros de enriquecimiento de uranio en Irán, incluyeron 14 bombas antibúnker, más de dos docenas de misiles Tomahawk y más de 125 aeronaves militares, entre ellos siete bombarderos B-2.

La guerra de 12 días estalló el 13 de junio cuando el régimen de Israel atacó instalaciones militares, nucleares y civiles en Teherán y otras ciudades, dejando alrededor de 1100 muertos, entre ellos varios altos mandos militares y destacados científicos nucleares iraníes. A los ataques israelíes se unió, una semana después, Estados Unidos.

Irán respondió a la agresión lanzando cientos de misiles balísticos y drones contra objetivos estratégicos israelíes en los territorios ocupados, en el marco de la operación “Verdadera Promesa III”, así como contra la base aérea de Al-Udeid en Catar, la mayor instalación militar estadounidense en Asia Occidental.

El 24 de junio, mediante estas operaciones exitosas contra Israel y Estados Unidos, Irán logró detener el asalto ilegal e imponer un alto el fuego a los agresores.

Últimamente, Trump ha abordado la posibilidad de una nueva acción militar contra Irán. En una reciente reunión, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló de un eventual intento de Irán de reconstruir sus capacidades nucleares y su programa de misiles tras la agresión de junio, mientras que Trump advirtió que actuaría con rapidez si Teherán avanzaba en esa dirección.

Trump también amenazó esta última semana a Irán diciendo que Estados Unidos estaba preparado para una acción militar en respuesta a lo que llamó una posible acción enérgica del país contra las protestas esporádicas por las dificultades económicas.

Irán ha alertado que la amenaza de recurrir al uso de la fuerza en su contra constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe cualquier amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial y la soberanía nacional de los Estados.

En el mismo contexto, el canciller de Irán, Seyed Abás Araqchi, subrayó que las recientes amenazas evidencian la “mala fe manifiesta de Estados Unidos en la continuidad de una conducta ilegal y agresiva”, cuyas consecuencias y responsabilidades recaerán plenamente sobre Washington.

 

Teherán reafirma el derecho inherente e inalienable de Irán a la legítima defensa conforme al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, subrayando que el país persa no vacilará en responder de manera firme y lamentable a cualquier acto de agresión.

Yemen

Desde el 12 de enero de 2024, Estados Unidos dirigió una serie de ataques aéreos y navales contra Yemen. Washington justificó los ataques como represalia por ofensivas yemeníes contra barcos vinculados al régimen de Israel en el mar Rojo, en solidaridad con Gaza.

Bajo la Administración Trump, a partir de marzo de 2025 los ataques se intensificaron a diario, bajo la operación denominada Rough Rider. Se produjeron decenas de muertes y destrucción generalizada de infraestructura: puertos, aeropuertos, radares, sistemas de defensa aérea, sitios de lanzamiento balístico e incluso centros de detención de migrantes en Saná y Al-Hudayda.

Los ataques concluyeron el 6 de mayo tras un alto el fuego mediado por Omán.

Las cifras de víctimas difieren: EE.UU. afirma haber matado a unos 500 yemeníes, mientras que el Ministerio de Salud de Yemen reportó 123 personas fallecidas (la mayoría civiles) hasta abril de 2025. Además, se registraron hasta 247 heridos, incluidos numerosos mujeres y niños.

Irak

El 13 de marzo de 2025, Estados Unidos lanzó ataques aéreos en la provincia de Al-Anbar, Irak, matando a un miembro de alto perfil de Daesh, según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM).

Entre los fallecidos estaba el segundo al mando de Daesh, Abdallah “Abu Khadijah” Malli Muslih al-Rifai, y otro no identificado. CENTCOM afirmó que ambos portaban chalecos suicidas sin detonar y estaban armados al momento del ataque.

 

El 27 de septiembre de 2024, Irak y Estados Unidos anunciaron en un comunicado conjunto que la misión militar de la coalición liderada por Estados Unidos finalizaría en septiembre de 2025, y que se procedería a una transición hacia asociaciones de seguridad bilaterales.

Igualmente, el comunicado aclaró que la misión de la coalición terminará dentro de 12 meses y a más tardar a finales de septiembre de 2025.

Actualmente, aproximadamente 2500 soldados estadounidenses permanecen desplegados en Irak, principalmente en las bases aéreas de Ain al-Asad y Al-Harir.

Fuerzas adicionales se encuentran en la base Victoria, cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, para garantizar el transporte seguro hacia y desde la embajada estadounidense y otras misiones diplomáticas occidentales.

Asimismo, tropas estadounidenses destacadas en el Comando Conjunto en la Zona Verde supervisan la protección de la embajada de EE.UU. mediante plataformas de defensa aérea.

El acuerdo bilateral entre Estados Unidos e Irak aún no define el estatus futuro de estas fuerzas en el país.