Bajo las suelas de los zapatos. Así es como este grupo de judíos opuestos al sionismo expresa su repudio ante la conferencia anual de AIPAC, siglas en inglés del Comité de Acción Política Americano-israelí. El evento, a puertas cerradas, se realiza en este centro de conferencias, y allí asisten miembros de las más altas esferas del poder político y económico.
AIPAC es solo la punta del iceberg. El lobby sionista se compone de diversas organizaciones, siendo este último el comité de acción política más influyente entre los pasillos del Capitolio de Washington. Allí, los agentes del sionismo compran a la política de turno estadounidense y a sus representantes.
Indudablemente, durante los últimos años de las administraciones trumpistas, el rol del lobby sionista se ha incrementado sustancialmente en todas las esferas del poder. No solamente en la política, sino también en la educación, la economía, e incluso en el tratamiento del lenguaje para referirse a los crímenes de lesa humanidad del régimen de apartheid.
El avance de la agenda sionista en EE.UU. es una prioridad del régimen de apartheid. Al fin y al cabo, aquí están en juego alrededor de 18 000 millones de dólares anuales en asistencia desde EE.UU. hacia el régimen de ocupación en Palestina.
Marcelo Ali Sánchez. Washington.
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