“Hemos constatado un aumento de las actividades de milicianos de EIIL, que han extendido sus tentáculos hasta este país”, ha dicho Putin a los periodistas desplazados a Ufá, en el centro oeste de Rusia, para asistir a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).
Hemos constatado un aumento de las actividades de milicianos de Daesh, que han extendido sus tentáculos hasta este país”, declaró el presidente ruso, Vladimir Putin.
Putin ha aprovechado la cita para mantener su primera conversación bilateral con el presidente de Afganistán, Ashraf Qani, que en marzo alertó por primera vez de la creciente influencia de la organización terrorista en su país.
Estos llamados de alerta han motivado que, este viernes, los jefes de Estado y de Gobierno se pusieran de acuerdo para apoyar a Kabul en su esfuerzo por desarrollar un Afganistán “libre de terrorismo”, tras décadas de desolación causada en el país asiático por las invasiones militares de la Unión Soviética, primero, y de Estados Unidos, después.

El presidente ruso alude a la ausencia de efectos benéficos en esta última ocupación por parte de EE.UU. y sus aliados: “no mejoró la situación”, ha observado.
Las exrepúblicas soviéticas de la región ven también con preocupación la inestabilidad dejada por décadas de guerra, y la posibilidad de que el desorden permita crecer a núcleos terroristas que amenacen sus territorios desde Afganistán.
Hay una amenaza real de contagio de la inestabilidad en los países vecinos. Nosotros, los vecinos de Afganistán, no podemos ignorarla, dijo el presidente de Uzbekistán, Islam Karimov.
“Hay una amenaza real de contagio de la inestabilidad en los países vecinos. Nosotros, los vecinos de Afganistán, no podemos ignorarla”, ha declarado en Ufá el presidente de Uzbekistán, Islam Karimov.
La banda takfirí se hizo a principios de junio con el control de varias zonas del este de Afganistán, cerca de la frontera paquistaní.

En un encuentro el jueves, en Ufá, entre Qani y el presidente de Irán, Hasan Rohani, este último señaló la necesidad de acabar con el cultivo de la adormidera en el territorio de su vecino oriental, como clave para asegurar la paz y la estabilidad en Afganistán.
En 2002, un exitoso proyecto de erradicación de la adormidera bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas se vio interrumpido por la invasión estadounidense del país bajo pretexto de la caza y captura del ciudadano saudí Osama bin Laden, acusado de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
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