• Dos aviones de combate F-15 Eagle de la Fuerza Aérea de Estados Unidos
Publicada: miércoles, 25 de abril de 2018 6:58

La tensión entre Estados Unidos y Rusia se encamina hacia un deterioro incluso más grave que una guerra fría, que incluso podría acabar en un guerra total entre las dos potencias, teniendo en cuenta que mientras Washington entrena sus cazas en Europa, Moscú se prepara para derribarlos.

Es la advertencia lanzada recientemente por el semanario estadounidense Newsweek, en base a consultas con historiadores y expertos en asuntos militares y relaciones internacionales, quienes subrayan el hecho de que las dos partes están prácticamente en “duelos en simulacros militares”, además de las “ofensivas diplomáticas” de una contra la otra.

Tanto la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como Rusia han ampliado sus capacidades militares a lo largo de las fronteras de Europa del Este, especialmente los Estados bálticos y Polonia han aumentado el tamaño y el ritmo de los simulacros militares, recuerda el semanario.

En este contexto, una docena de aviones estadounidenses F-15 Eagle se unieron a más de 50 aviones de seis países miembros de la OTAN para el ejercicio Frisian Flag 2018, que se llevó a cabo durante las últimas dos semanas en los Países Bajos.

Mientras tanto, en Rusia más de 1000 oficiales y 100 aviones de guerra comenzaron el lunes una serie de simulacros, practicando más de 50 tipos diferentes de misiones en el Distrito Militar Occidental. Los ejercicios incluyeron aviones de combate Su-27, Su-30SM y Su-35; Cazabombarderos Su-34; y helicópteros de ataque Mil Mi-24, Mi-28N, Mi-35 y Kamov Ka-52.

 

Bajo la supervisión del comandante de la Fuerza Aérea del Oeste Militar y Comandante de la Defensa Aérea de Rusia, el teniente general Alexander Duplinsky, la fuerza aérea rusa entrenará para repeler ataques aéreos, realizar reconocimientos y lanzar “ataques aéreos masivos” sobre objetivos terrestres simulados, según el medio que cita al Ministerio de Defensa ruso.

Las tensiones estaban a punto de estallar en violencia entre las potencias rivales cuando el presidente estadounidense, Donald Trump advirtió que estaba considerando una acción militar contra el Gobierno sirio y Rusia prometió tomar represalias si su propio personal era amenazado.

Washington realizó el ataque, alistaron a sus aliados franceses y del Reino Unido, y atacaron tres sitios sospechosos de estar involucrados, según acusaron, en la presunta producción de armas químicas en el país árabe. Rusia condenó la medida, pero evitó responder, diciendo que le comunicó a EE.UU. sus “líneas rojas” en el territorio sirio, de allí que la parte estadounidense no cruzó las mismas durante dichos ataques.

En cualquier caso, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró el viernes que después del ataque de Estados Unidos contra Siria, Moscú ya no tiene el compromiso moral de no suministrar los sistemas de defensa antiaérea S-300 a Damasco.

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