“Hemos declarado repetidamente que de ninguna manera estamos buscando armas nucleares. Nuestras políticas, así como la fatwa del Líder de la Revolución Islámica (el ayatolá Seyed Ali Jamenei), son claras y decisivas en este asunto”, ha subrayado este martes el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una entrevista.
En este contexto, el mandatario ha sostenido que las acusaciones sobre una supuesta búsqueda de armamento nuclear responden a “rumores y propaganda con motivaciones políticas”, y ha expresado su esperanza de que la comunidad internacional —en especial Estados Unidos— reconozca esta realidad.
No obstante, ha defendido el derecho de Irán a desarrollar tecnología nuclear con fines civiles. “No podemos aceptar que se nos prive del uso de la ciencia y el conocimiento nuclear para salvar la vida de nuestros pacientes, avanzar en nuestras industrias y desarrollar nuestra agricultura”, ha declarado.
Pezeshkian ha asegurado además que Teherán está plenamente dispuesto a someter su programa nuclear a cualquier mecanismo de verificación, sugiriendo que el país no tiene preocupaciones sobre las inspecciones intensivas de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Los extractos de la entrevista se han publicado horas después de que negociadores iraníes y estadounidenses han concluido la misma jornada en Ginebra (Suiza) una segunda ronda de conversaciones nucleares.
Las conversaciones comenzaron a principios de este mes en Omán después de que tanto Irán como Estados Unidos suavizaran su retórica sobre una posible confrontación militar.
El canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, quien encabezó la delegación en Ginebra, ha afirmado que las negociaciones han registrado avances y que ambas partes acordaron un conjunto de principios rectores que orientarán las futuras discusiones hacia un posible acuerdo.
El proceso diplomático se desarrolla tras semanas de la incesante retórica bélica de la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha amenazado con una agresión militar contra Irán.
La República Islámica ha reiterado que no aceptará amenazas ni presiones. Aunque apuesta por la vía diplomática, asegura que no teme un conflicto con Estados Unidos y que está preparada para cualquier escenario, advirtiendo que incluso una agresión limitada podría desatar una escalada regional de gran alcance.
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