• El canciller de Irán, Seyed Abás Araqchi, llega a Ginebra para la 2.ª ronda de diálogos con EE.UU., 16 de febrero de 2026.
Publicada: lunes, 16 de febrero de 2026 7:59

El ministro de Exteriores de Irán afirma que ha viajado a Ginebra (Suiza), con ideas concretas para alcanzar un “acuerdo justo y equilibrado” con EE.UU.

“He venido a Ginebra con iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado”, ha escrito Seyed Abás Araqchi en su cuenta de X a su llegada la madrugada de este lunes a Ginebra, para celebrar la 2.ª ronda de las negociaciones indirectas con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní.

Ha dejado en claro que la República Islámica jamás se replegará ante las amenazas y presiones de Estados Unidos. “Lo que no está en absoluto en la agenda: ceder ante las amenazas”, afirma.

En cuanto a su agenda de trabajo en Ginebra, el jefe de la Diplomacia persa ha señalado que hoy se reunirá con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, junto con los expertos nucleares iraníes, para mantener “conversaciones técnicas detalladas”.

Asimismo, se entrevistará con su homólogo omaní, Badr al-Busaidi, antes del inicio de las discusiones con la delegación estadounidense.

 

La primera ronda de las negociaciones indirectas entre Teherán y Washington se celebró el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, bajo la mediación del país anfitrión. La delegación iraní estuvo encabezada por Araqchi y la estadounidense fue representada por el enviado especial de EE.UU. para Asia Occidental, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.

El canciller iraní calificó la primera ronda como “un buen comienzo”. Trump, a su vez, barajó la posibilidad de alcanzar un acuerdo, al mismo tiempo que amenazó a Teherán con consecuencias “muy traumáticas”, si no acepta un acuerdo al término de las negociaciones.

Los diálogos se realizan tras semanas de la incesante retórica bélica de la Administración Trump, que amenazó con una intervención militar en Irán si éste no negociaba un nuevo acuerdo nuclear.

La República Islámica ha dejado en claro que no tolerará amenazas y presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, advirtiendo que cualquier mínima agresión al país, desencadenaría una guerra regional a gran escala.

Irán ha fijado sus líneas rojas, enfatizando que las discusiones se limitan exclusivamente al ámbito nuclear y excluyen el programa de misiles o la influencia regional del país.

Las principales exigencias de Irán siguen siendo el levantamiento efectivo y verificable de las sanciones económicas y el derecho a enriquecer uranio dentro de su territorio.

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