• Disturbios en una calle en Teherán tras la muerte de Mahsa Amini, 19 de septiembre de 2022. (Foto: Reuters)
Publicada: domingo, 25 de septiembre de 2022 15:04
Actualizada: domingo, 25 de septiembre de 2022 18:06

Mahsa Amini, una mujer iraní de 22 años, murió bajo custodia policial la semana pasada. Todos los iraníes que he conocido, hombres y mujeres, musulmanes o no musulmanes, se sienten tristes por lo que ha sucedido.

El trágico incidente que tuvo lugar el 16 de septiembre provocó que los iraníes salieran a las calles enojados por su misteriosa muerte, y los llamados a la “justicia” se hicieron cada vez más fuertes en todo el país.

En respuesta a la ira pública, el Gobierno ordenó de inmediato una investigación de alto nivel sobre el incidente, y el presidente Ebrahim Raeisi aseguró personalmente a los padres de la difunta que se hiciera justicia.

No obstante, las protestas pacíficas y legítimas pronto fueron secuestradas por matones y alborotadores que han dañado las propiedades públicas, incendiado ambulancias, atacado a mujeres con Hiyab, apuñalado a policías y causado caos en Teherán y otras ciudades importantes.

Pronto se hizo evidente que el objetivo de estas manifestaciones no era buscar justicia por la muerte de Mahsa Amini, sino librar guerra contra la República Islámica de Irán.

Es precisamente por eso que la muerte de la joven iraní acaparó los titulares de los principales medios occidentales, reviviendo los llamados a un “cambio de régimen” en Irán, los llamados que durante las últimas cuatro décadas no lograron quebrantar el espíritu de los iraníes.

Las protestas han sido secuestradas por los matones

Esta no es la primera vez que las protestas en Irán han sido secuestradas por matones para impulsar sus nefastas agendas.

Caminando por la calle Kargar relativamente vacía en Teherán el otro día, me encontré con un viejo amigo, un empleado de la Universidad de Teherán. Ella no parecía contenta con el giro de los acontecimientos. Dijo que lo que le pasó a Amini fue triste, pero que el vandalismo que siguió fue injustificable.

“Esto es repugnante y estoy realmente perturbado al ver todo esto. Estas son bandas de matones empeñados en perturbar la paz y la seguridad”, me dijo.

Le conozco desde hace varios. Luciendo un hiyab relajado, dijo que no podía entender o dar sentido a lo que había sucedido.

“Un grupo de matones salió a la calle para quemar y destruir propiedades y asustar a la gente. Todos los iraníes no queremos que esto suceda y les digo que este tipo de hechos no son protestas sino son disturbios, me dijo. “Estoy segura de que la mayoría de los iraníes no están de acuerdo con lo que está sucediendo”, afirmó.

Me preguntó si las calles hacia el sur están despejadas y me despidió. Yo no estuve presente en los sitios de protesta, pero los videos que circulaban en línea mostraban violencia sangrienta y vandalismo.

Claramente parecía ser un sabotaje sistemático y cuidadosamente orquestado contra la propiedad pública.

Las calles de la zona estaban llenas de policías. No pude resistir el impulso de hablar con la gente. Le pregunté a un policía, aparentemente de unos 50 años, sobre la situación.

“Estamos aquí para preservar la seguridad, hija mía. No te preocupes. Tenemos que ser pacientes con estos hombres y mujeres jóvenes. Todos estamos tristes por lo que ha sucedido”, me respondió así el agente policial.

Esta no es la primera vez que estallan protestas tan violentas en Irán. En 2018, fui testigo de primera mano de cómo los matones y alborotadores atacaban y quemaban estaciones de autobús en la plaza Ferdowsi, en el centro de Teherán.

Fue extremadamente aterrador y triste. Los videos del sabotaje se virilizaron en las redes sociales.

Pero, esta vez, las protestas estallaron como reacción a la muerte de Mahsa Amini y pronto dieron se convirtieron violentas. Los videos que circulan en las redes sociales muestran diferentes facetas de la violencia perpetuada por la mafia rabiosa.

Uno de los videos mostraba a los manifestantes saltando sobre un automóvil civil y golpeándolo violentamente. En otro video, se les vio atacando a una mujer solitaria, golpeándola y obligándola a quitarse el hiyab.

Otro video mostró cómo unos matones prendieron fuego a un policía y comenzaron a vitorear y aplaudir a su alrededor. Cuando comenzó a correr, algunos otros se apresuraron a apagar el fuego que lo había envuelto.

Algunos otros videos mostraron cómo estos alborotadores quemaron propiedades públicas e incendiaron ambulancias de hospitales y autos de policía. El portavoz del Ministerio de Salud iraní anunció el jueves que 61 ambulancias resultaron dañadas en los disturbios, lo que provocó enormes pérdidas para el erario público.

Una doble narrativa

Si bien la trágica muerte de Mahsa Amini ha recibido una amplia cobertura mediática en todo el mundo, algunos otros crímenes horribles en otros países han pasado desapercibidos.

Repasemos algunos incidentes recientes:

En agosto, Mable Arrington, una mujer afrodescendiente de 42 años, fue asesinada a tiros por agentes de policía estadounidenses. El tiroteo ocurrió afuera de un complejo de apartamentos en Biloxi, Mississippi. Los detalles del incidente nunca se hicieron públicos.

A principios de esta semana, las tropas estadounidenses mataron a Zainab Essam Majed al-Jazali, una niña iraquí de 15 años, durante ejercicios militares en el área de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, cuando ayudaba a su padre en la granja.

Las preguntas que me vienen a la mente son: ¿Los principales medios occidentales cubrieron estos dos incidentes tan apasionadamente como lo hicieron con la muerte de Mahsa Amini de Irán? ¿Acaso no fue el asesinato de Zainab Essam lo suficientemente trágico como para merecer cobertura?

¿Por qué hay sentencias definitivas incluso antes de que concluyan las investigaciones? ¿Por qué se enfocan tanto en Irán, en el gobierno iraní y la Revolución Islámica, mientras se hace un silencio sobre los graves abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas estadounidenses en todo el mundo?

La forma en que los principales medios de comunicación occidentales trataron estas dos historias revela una agenda oculta, que va más allá de los derechos humanos y la justicia. Mientras que la muerte natural de Amini ocupaba los titulares de todo el mundo, el asesinato de la niña iraquí a plena luz del día por parte de las tropas estadounidenses en Bagdad quedó relegado al olvido.

A diferencia de Estados Unidos, que trató de ocultar el asesinato de la niña iraquí, Irán no solo no ha ignorado la muerte de Mhasa Amini sino no ha escatimado esfuerzos para conocer la verdad de los hechos. El presidente Ebrahim Raisi ordenó de inmediato una investigación sobre la causa de su muert. El presidente del Poder Judicial y el presidente del Parlamento también ordenaron investigaciones separadas sobre el incidente.

Las imágenes de las cámaras de seguridad publicadas por la policía mostraron cómo la mujer iraní colapsaba sin ningún altercado físico o fuerza. La historia de Amini se ha contextualizado para encajar en una narrativa occidental para difamar al país persa.

Las imágenes muestran a Amini, que había sido llevada a una estación de policía en Teherán para participar en una clase de educación y orientación sobre las normas de la vestimenta, colapsando repentinamente y luego trasladada por una ambulancia a un hospital cercana.

El video desestimó las afirmaciones de que fue golpeada y descartó cualquier contacto físico contra ella.

El doctor Massoud Shirvani, neurocirujano, dijo a los medios iraníes que la mujer fallecida fue operada de un tumor cerebral a los 8 años y que estaba recibiendo tratamiento hormonal.

Otros tres médicos también confirmaron que, según una tomografía computarizada del cerebro de Amini, no había señales de haber sido golpeada o expuesta a golpes, descartando las teorías de conspiración comunes y corrientes.

A pesar de que los médicos confirmaron que no fue golpeada y las imágenes de cámaras de seguridad mostraron que colapsó sola, el Gobierno iraní inició una investigación sobre el caso y los medios occidentales se volvieron locos al exagerar, acusando falsamente a Irán de violaciones de derechos humanos.

Esto ilustra claramente que el caso de Mahsa Amini se está utilizando como tapadera para una agenda siniestra más amplia.

Caos orquestado por el Occidente

No es coincidencia que el 18 de agosto, John Bolton, el exasesor de seguridad nacional de EE.UU., dijera que la clave (para el cambio de régimen) es el pueblo iraní.

Bolton hizo la declaración en una conferencia organizada por el terrorista antiraní Muyahidín Jalq (MKO) en Washington. En el mismo evento, el exsubcomandante del Comando Europeo de EE.UU., Robert Joseph, se hizo eco de las palabras de Bolton y dijo que el pueblo iraní es la clave para cualquier “cambio de régimen” en Irán.

Yonatan Freeman, profesor de ciencias políticas en la Universidad Hebrea de (Al-Quds) Jerusalén, a principios de septiembre dijo que el régimen israelí no está contento con la reactivación del acuerdo nuclear. Dijo que una de las opciones para Israel era apoyar, en secreto o públicamente, a la llamada “oposición” iraní en su intento de derrocar al Gobierno en ejercicio en Teherán.

La lista de declaraciones y posiciones públicas es abundante, y algún día serán de dominio público en forma de filtraciones de documentos o memorias de exfuncionarios.

El senador estadounidense Joe Lieberman, por su parte, afirmó que el Gobierno iraní nunca cambiará su comportamiento, por lo que la política de EE.UU. debería ser apoyar el “cambio de régimen”, lo que significa “apoyar al pueblo de Irán”.

En octubre de 2021, el exvicepresidente de EE.UU. Mike Pence describió al MKO como “una alternativa bien organizada, totalmente preparada, perfectamente calificada y apoyada popularmente” al Gobierno de Irán.

En 2012, NBC informó que Israel ha utilizado un “grupo de oposición” iraní para llevar a cabo los asesinatos de científicos iraníes.

En el mismo año, el New Yorker informó que MKO recibió una amplia capacitación del Comando Conjunto de Operaciones Especiales del Departamento de Defensa de EE.UU. Según el informe, a los agentes de MKO se les enseñó cómo interceptar conversaciones telefónicas y mensajes de texto dentro de Irán, que luego se tradujeron y compartieron con los funcionarios de inteligencia estadounidenses.

Olsi Jazexhi, historiador y periodista albanés lo aclaró en marzo de 2022. El periodista dijo en una entrevista que los sionistas, EE.UU. y el Reino Unido apoyan al grupo terrorista MKO para destruir el Islam e Irán.

“MKO es un culto islamófobo y terrorista como Daesh, Al-Qaeda o Frente Al-Nusra… Estos cultos denuncian el islam político, la lucha por la descolonización de los musulmanes, exigen la separación de la religión de la política, piden la secularización de las sociedades musulmanas”, dijo.

El MKO ha llevado a cabo numerosos asesinatos y atentados con bombas contra altos funcionarios iraníes desde la Revolución Islámica de 1979. El grupo terrorista también luchó junto a las fuerzas iraquíes en la guerra del ex dictador iraquí Saddam Hussein contra Irán en la década de 1980.  

No obstante, EE.UU. y la Unión Europea lo eliminaron de sus listas de organizaciones terroristas para usarlos en su guerra subsidiaria contra Irán.

Mientras Occidente intenta explotar el nombre de Mahsa para provocar disturbios en Irán, su alma probablemente esté luchando por descansar en paz. El cambio no es malo, pero el cambio no tiene que estar en línea con las normas occidentales.

Al fin y al cabo, Occidente conserva sus maquiavélicas tácticas de dominio, pero 87 millones de iraníes no pondrán en juego su seguridad. No permitirán que cientos de manifestantes alentados por extranjeros se vuelvan locos, lo que se exhibió por completo en las calles de Teherán y muchas otras ciudades del país el viernes con la gente en voz unánime diciendo no a los matones del “cambio de régimen”.

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Hiba Morad es una académica y analista política que reside en Teherán y actualmente está cursando un doctorado en lingüística en la Universidad de Teherán.