• El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, 4 de mayo de 2017.
Publicada: domingo, 14 de mayo de 2017 2:03
Actualizada: domingo, 14 de mayo de 2017 18:31

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se siente traicionado por EE.UU. después de que Washington decidió armar a los kurdos sirios.

Erdogan percibió que seis años después de que su país alentó más que nadie la destrucción de Siria mediante la promoción del conflicto en el país árabe y el apoyo a los grupos terroristas, tal esfuerzo solo ha transmitido inseguridad, la desaceleración de la economía nacional y desconfianza de los vecinos de Turquía, ha informado este sábado el diario independiente Rai Al-Yaoum.

Sumando a estos problemas, ahora Erdogan se enfrenta a una dura realidad: Estados Unidos ha decidido armar a los kurdos sirios, bajo el alegato de luchar contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).

Washington anunció armar a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) para “tomar la ciudad de Al-Raqa de manos de los terroristas de Daesh”. Según el rotativo, todo ello supone “un cuchillo envenenado plantado en el corazón de Erdogan”.

El apoyo militar estadounidense a los kurdos sirios –que incluye tanques, vehículos blindados, artillería pesada y buldóceres, misiles antitanque y armas ligeras– no está destinado a armar a grupos de combatientes sino a crear un “ejército regular” que apoye la formación de un Estado kurdo en la frontera sirio-turca.

Erdogan se siente, pues, frustrado, decepcionado y, sobre todo, traicionado por EE.UU. que ha escogido claramente a los kurdos en vez de Turquía, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), señala el periódico.

 

Con sus apoyos, explica la publicación, EE.UU. y sus socios occidentales buscan provocar el desmembramiento de los países de Oriente Medio tras los acuerdos de Syke-Picot de 1920 y dividir la región para tratar de asegurar la hegemonía del régimen sionista.

Erdogan no sólo no ha logrado su sueño de resucitar el imperio Otomano, intento que sus vecinos árabes rechazan y condenan, sino que se va a encontrar quizás con lo que más temía, la aparición de un Estado kurdo en las fronteras turcas, tanto en Siria como quizás en Irak, donde los kurdos quieren organizar un referéndum de autodeterminación.

Poco puede hacer Erdogan para impedir la aparición de un Estado kurdo, que sería ciertamente una amenaza para la seguridad nacional de Turquía, donde un tercio del territorio está poblado por kurdos, muchos de los cuales aspiran a la independencia. 

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