Un vídeo revela las tácticas de los alborotadores terroristas entrenados para fabricar mentiras con sangre humana, exponiendo cómo se desarrollan las operaciones terroristas bien planificadas, en las cuales no solo se atenta contra vidas inocentes, sino que se busca crear una falsa narrativa que se difunde rápidamente, sembrando desinformación entre la población.
En un reciente caso ocurrido cerca del Parque Mellat, en Teherán, la capital de Irán, se ve claramente el objetivo de estos grupos terroristas. Según muestra el vídeo, un coche atropella a las fuerzas de seguridad iraníes y luego se detiene en una zona cercana al parque; del vehículo sale una persona y dispara a un hombre que caminaba cerca.
En el vídeo se ve que el agresor le disparó en la cabeza a la víctima, quien cayó instantáneamente al suelo y murió. Luego, el tirador escapó rápidamente. Sin embargo, lo que ocurrió a continuación muestra la dimensión de la operación de desinformación.
Un grupo de personas, con total rapidez, se encargó de recoger el cadáver de la víctima y colocarla en el asiento del conductor del mismo coche, lo que evidencia que el asesino opera en equipo y se trata de una operación bien coordinada por equipos terroristas entrenados para manipular la escena y dar una falsa impresión.
El siguiente paso fue aún más perturbador y revela que se trata de un ataque de falsa bandera para culpar a la policía del asesinato y engañar al pueblo, narrando que “las fuerzas de seguridad están disparando a la gente”.
Este tipo de falsificación busca generar odio y desconfianza hacia las autoridades iraníes, promoviendo el caos y la confusión en la opinión pública.
Las autoridades iraníes han expresado su condena rotunda hacia este tipo de operaciones, que no solo buscan derramar sangre, sino que también pretenden manipular la información para crear una narrativa completamente falsa.
A finales de diciembre y comienzos de enero, grupos terroristas armados y alborotadores, respaldados desde el extranjero, recurrieron a una violencia extrema contra civiles e integrantes de las fuerzas del orden, empleando armas blancas, armas de fuego y materiales incendiarios.
Según análisis difundidos, los métodos utilizados por estos grupos reflejan un patrón de violencia organizada y deliberada, caracterizado por ataques directos a infraestructuras civiles y centros sensibles, con el objetivo de generar caos e inseguridad en el país.
Los funcionarios iraníes consideran los disturbios armados y los ataques terroristas como parte de una campaña coordinada por los regímenes de Estados Unidos e Israel, cuyo objetivo es desestabilizar la República Islámica luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra Irán en junio.
A pesar del apoyo financiero, mediático y logístico brindado desde el exterior a los alborotadores, los intentos de desestabilización fracasaron y la normalidad ha sido restablecida en todo el territorio iraní, según confirman las autoridades.
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