• Mártir Qasem Azizi, un joven de apenas 25 años, asesinado en la ciudad de Marvdasht, Shiraz, Iran por terroristas.
Publicada: jueves, 22 de enero de 2026 2:22

Qasem Azizi, policía iraní de 25 años, fue asesinado brutalmente en Marvdasht. Solo su amigo Hamed estuvo junto a él mientras su vida y sueños eran cruelmente arrebatados.

Hay muertes que no solo arrebatan una vida, sino que también interpelan la conciencia colectiva. Muertes que, por su brutalidad y soledad, dejan una herida abierta en la memoria social. El asesinato de Qasem Azizi, un policía de apenas 25 años, ocurrido en la ciudad de Marvdasht, Shiraz, Irán, es una de esas tragedias que no deben quedar reducidas al silencio ni al olvido.

Qasem fue atacado cuando se encontraba solo en una de las calles de la ciudad. Sus agresores, según los relatos disponibles, lo rodearon y lo hirieron de gravedad con múltiples ataques con cuchillo. Aun después de haberle causado heridas mortales, su agresor detenido confesó que le cortó la garganta. La violencia no terminó ahí: su cuerpo fue abandonado y posteriormente incendiado, en un acto que refleja no solo crueldad extrema, sino una profunda deshumanización.

Cuando sus amigos llegaron, ya no quedaba nada que pudiera salvarse. Solo pudieron arrojar agua sobre los restos que aún ardían. De aquel joven alto, lleno de vida y proyectos, quedó apenas un cuerpo irreconocible. Qasem no tenía a su madre, ni a sus hermanos cerca para llorarlo. En ese momento final, solo estuvo presente su amigo más cercano, Hamed, quien permaneció junto a él, llorando en silencio frente a una pérdida imposible de comprender.

 

La tragedia se vuelve aún más dolorosa al recordar que Qasem estaba a punto de iniciar una nueva etapa de su vida. En pocos meses iba a casarse; recientemente se había comprometido y soñaba con un futuro que le fue arrebatado de manera violenta e injusta. Su muerte no solo truncó su vida, sino también las esperanzas y los planes que compartía con quienes lo amaban.

En este contexto, Qasem es una víctima más de la violencia extrema desatada por los alborotadores y elementos terroristas respaldados desde el extranjero durante los últimos días en Irán.

Qasem Azizi murió solo y lejos de los suyos, pero su nombre y su historia deben permanecer como un llamado urgente a la memoria, a la justicia y a la defensa de la dignidad humana, incluso —y sobre todo— en los momentos más oscuros.

Durante los actos vandálicos registrados a finales de diciembre y principios de enero, elementos terroristas armados y alborotadores respaldados desde el extranjero emplearon violencia extrema contra civiles y fuerzas del orden, utilizando armas blancas, armas de fuego y materiales incendiarios.

Un análisis de los métodos violentos empleados por estos alborotadores recuerda la brutalidad del grupo terrorista Daesh, que, con apoyo y armamento proporcionado por Estados Unidos y algunos países occidentales, perpetró ataques en Irak, Siria y otros países de la región durante la última década.

Los funcionarios iraníes consideran los disturbios armados y los ataques terroristas como parte de una campaña coordinada por los regímenes de Estados Unidos e Israel, cuyo objetivo es desestabilizar la República Islámica luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra Irán en junio.

A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, el intento de los enemigos para desestabilizar la República Islámica fracasó y la calma ya reina el país persa

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