• Marzie Nabavi Nia, enfermera del centro médico, calcinada al quedar atrapada en un incendio provocado por terroristas.
Publicada: miércoles, 21 de enero de 2026 22:08

Una enfermera murió calcinada al quedar atrapada en un incendio provocado por terroristas durante disturbios en una clínica de Rasht, norte de Irán, cumpliendo su trabajo.

Marzie Nabavi Nia, enfermera del centro médico Imam Sayad, situado en la ciudad de Rasht, en el norte de Irán, perdió la vida tras quedar atrapada en un incendio que fue provocado por grupos terroristas durante una jornada de disturbios.

De acuerdo con los reportes, el ataque tuvo como objetivo la infraestructura sanitaria, lo que derivó en un incendio de gran magnitud dentro del edificio. Nabavi Nia se encontraba cumpliendo su turno laboral y prestando atención a los pacientes cuando se produjo el siniestro.

Las autoridades locales han señalado que la enfermera permaneció en el lugar en un intento por auxiliar a las personas que se encontraban dentro del centro médico, sin lograr escapar de las llamas. Posteriormente, falleció a causa de las graves quemaduras sufridas.

 

Tras el suceso, instituciones sanitarias y responsables de la provincia de Guilán, a la que pertenece Rash, realizaron actos de homenaje en su memoria, destacándola como símbolo del compromiso, la entrega y el sacrificio del personal de salud iraní frente a la violencia terrorista.

El caso ha generado una amplia reacción en todo Irán y ha reforzado las denuncias oficiales sobre los ataques contra centros civiles y médicos, considerados violaciones graves al derecho humanitario y a la seguridad de los trabajadores de la salud.

Durante los actos vandálicos registrados a finales de diciembre y comienzos de enero, grupos terroristas armados y alborotadores, respaldados desde el extranjero, recurrieron a una violencia extrema contra civiles e integrantes de las fuerzas del orden, empleando armas blancas, armas de fuego y materiales incendiarios.

Según análisis difundidos por fuentes oficiales, los métodos utilizados por estos grupos reflejan un patrón de violencia organizada y deliberada, caracterizado por ataques directos a infraestructuras civiles y centros sensibles, con el objetivo de generar caos e inseguridad en el país.

Las fuerzas de seguridad y la policía iraní actuaron de manera inmediata para contener los disturbios y restablecer el orden público. Posteriormente, el 12 de enero, millones de ciudadanos se movilizaron en distintas ciudades para expresar su respaldo a la unidad nacional y al sistema de la República Islámica.

A pesar del apoyo financiero, mediático y logístico brindado desde el exterior a los alborotadores, los intentos de desestabilización fracasaron y la normalidad ha sido restablecida en todo el territorio iraní, según confirman las autoridades.

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