• El edificio del Centro Internacional de Diálogo Interreligioso Rey Abdolá bin Abdulaziz (KAICIID), sito en Viena, capital austriaca.
Publicada: jueves, 13 de junio de 2019 1:56

Austria pide el cierre de un centro financiado por Arabia Saudí en Viena si se concreta la ejecución a un joven opositor saudí sentenciado a muerte por Riad.

El Parlamento de Austria ha exigido este miércoles el cierre del Centro Internacional de Diálogo Interreligioso Rey Abdolá bin Abdulaziz (KAICIID, por sus siglas en inglés), sito en Viena, la capital austriaca, por la posible ejecución de un adolescente detenido en Arabia Saudí por participar en una protesta contra el régimen wahabí.

Socialdemócratas, ecologistas, liberales y ultraderechistas han aprobado una resolución que demanda al Ministerio austriaco de Exteriores que utilice todos los medios diplomáticos a su alcance para lograr la puesta en libertad de Murtaja Qureiris, un manifestante saudí de 18 años condenado a muerte.

“Un derecho humano fundamental, a saber, participar en una manifestación, es suficiente para que el Gobierno de Arabia Saudí ejecute a un menor”, escribió el legislador Peter Pilz, crítico de la monarquía árabe, en su cuenta de Twitter.

En caso de no lograrse tal objetivo, se insta al Gobierno técnico en funciones a cortar toda cooperación y cerrar el KAICIID, un centro intergubernamental financiado por Arabia Saudí y en el que participan Austria y España, con el Vaticano como Estado observador.

Un derecho humano fundamental, a saber, participar en una manifestación, es suficiente para que el Gobierno de Arabia Saudí ejecute a un menor”, escribió el legislador Peter Pilz, crítico de la monarquía árabe, en su cuenta de Twitter.

 

Sus críticos consideran que el centro solo busca mejorar la imagen internacional del reino árabe, donde no existe ningún tipo de libertad de culto.

Arabia Saudí, uno de los países del mundo donde más se aplica la pena de muerte, ha multiplicado las ejecuciones desde que Muhamad bin Salman Al Saud fuera nombrado príncipe heredero en 2017.

Qureiris está siendo juzgado actualmente en un tribunal de terrorismo, donde la Fiscalía saudí lo ha acusado de pertenecer a “un grupo terrorista extremista”, entre otros cargos falsos, que van desde actos violentos presuntamente cometidos en protestas contra el régimen saudí, por ejemplo, ayudando a fabricar cócteles molotov, a disparar contra las fuerzas de seguridad y acudir al funeral de su hermano en 2011.

Organizaciones pro derechos humanos, como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI), han denunciado en reiteradas ocasiones el aumento exponencial de la represión, las detenciones y las penas de cárcel contra activistas a los que, además, se somete a brutales torturas, agresiones sexuales incluidas.

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