El 28 de enero, diversas organizaciones, sindicatos, movimientos populares y partidos políticos se unirán en una movilización internacional para rechazar las políticas imperialistas del gobierno de Donald Trump, coincidiendo con los 12 años de la declaración de América Latina y el Caribe como “Zona de Paz” por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
“Todos los países, de alguna manera, tienen motivos para movilizarse contra Trump en esta situación. Por eso, buscamos fortalecer el movimiento de solidaridad internacional”, enfatizó el coordinador de Alba Movimientos, Giovane del Prete.
Frente a las acciones bélicas fascistas y neocolonialistas de Washington contra las naciones libres y soberanas, el organismo, destacó que “Ahora hablamos de Venezuela, pero mañana podría ser Cuba, Colombia, México o incluso Brasil”.
Las manifestaciones pretenden levantar su voz contra las medidas ilegítimas de potencias occidentales, rechazando la gestión violenta del mandatario estadounidense.
Según la organización, los movimientos que participarán en la movilización “se apoyan en los medios de comunicación populares” con el fin de elevar la voz de quienes “combaten los ataques trumpistas”.
Los organizadores señalan que las manifestaciones se llevarán a cabo en los territorios latinoamericanos, sede de las organizaciones participantes y las redes sociales, para denunciar las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela, además del “secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del régimen de Trump”, incluidas “las amenazas contra otros países”.
Los organizadores han anunciado que las manifestaciones se llevarán a cabo en varios países latinoamericanos, así como en las sedes de las organizaciones participantes y en redes sociales, para denunciar las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela.
Además, condenarán el “secuestro” del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte del régimen de Trump, y las “amenazas” a otros países de la región.
La convocatoria se realiza tras el bombardeo de Caracas y otras zonas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira por parte de fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, que dejó al menos 100 muertos y un número similar de heridos, según informó el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
El Gobierno Bolivariano calificó el ataque como una “agresión criminal”, durante el cual comandos estadounidenses secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama, Cilia Flores. La pareja presidencial fue trasladada a Nueva York, donde se encuentra detenida ilegalmente en una prisión de máxima seguridad.
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