• Soldados de EE.UU. en la base Ain Al-Asad, atacada por EE.UU., en Al-Anbar, Irak, 13 de enero de 2020. (Foto: Reuters)
Publicada: lunes, 11 de enero de 2021 0:38

Ha pasado un año del ataque de Irán contra la base Ain Al-Asad de EE.UU. en Irak, pero todavía los militares estadounidenses tienen pesadillas del incidente.

El 8 de enero de 2020, la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán efectuó un ataque con misiles contra la base Ain Al-Asad, en la provincia de Al-Anbar, oeste de Irak; una ofensiva dura e impactante para Estados Unidos.

Irán realizó ese ataque en respuesta al asesinato del teniente general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del CGRI, en una operación terrorista, cometida por Estados Unidos en Bagdad, capital iraquí, en la que también perdieron la vida Abu Mahdi al-Muhandis, el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), y otros compañeros.

“Todavía tengo ansiedad. Todavía tengo pesadillas recurrentes de cosas llegando, solo ese sonido de esas cosas atacándonos”, dijo el mayor Alan Johnson que se encontraba en un búnker durante el ataque de Irán, citado el domingo por el diario estadounidense The Washington Post.

Después del lanzamiento de misiles, agregó Johnson, los soldados en los búnkeres dudaban en abandonarlos incluso cuando recibieron el mensaje que todo había terminado; algunos lloraban y otros estaban vomitando.

 

Conforme al rotativo, las fuerzas estadounidenses que sobrevivieron todavía enfrentan las consecuencias del ataque, el más fuerte efectuado contra EE.UU. en los últimos años.

110 militares de EE.UU. fueron diagnosticados con lesiones cerebrales traumáticas, algunas de las cuales requirieron largas hospitalizaciones y terapias intensivas en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en las afueras de Washington, añade.

De hecho, indica el diario, 29 militares norteamericanos, incluido Johnson, resultaron heridos de suficiente gravedad en el bombardeo iraní como para recibir la medalla Corazón Púrpura, la condecoración más antigua de las Fuerzas Armadas de EE.UU. que se otorga en nombre del presidente a aquellos que han resultado heridos o muertos en servicio.

Sin embargo, tal y como dice el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ese ataque fue solo una bofetada y la venganza real está por venir.

ftn/ncl/hnb