• El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo (centro), llega a Bagdad en un avión militar modelo C-130, 9 de enero de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 10 de enero de 2019 1:58

La visita sorpresa del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, a Irak genera críticas e indignación entre el pueblo y varios parlamentarios iraquíes.

A bordo de un avión militar C-130, Pompeo llegó el miércoles a Bagdad (la capital de Irak) en una visita no anunciada. De hecho, el secretario estadounidense de Estado inició el martes una gira por Oriente Medio que, conforme había anunciado con anterioridad el Departamento que dirige, abarcaría ocho países de la región, a saber: Jordania, Egipto, Baréin, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Catar, Arabia Saudí, Omán y Kuwait.

Muchos internautas iraquíes criticaron la visita y condenaron, en especial, la forma en la que llegó: en un avión militar; una circunstancia que consideraron un insulto y un desprecio hacia la soberanía, el pueblo y el Gobierno del país árabe.

El legislador iraquí y miembro de la Comisión de Defensa y Seguridad del Parlamento Karim al-Muhamadavi denunció, a su vez, que dicho viaje constituye una amenaza para el Gobierno de Irak, pues busca que este ceda ante las presiones de Washington en cuanto a que acate las sanciones norteamericanas contra Irán.

De acuerdo con el parlamentario iraquí, la aparición de Pompeo en una aeronave militar pretende transmitir, además, otro mensaje: que Estados Unidos quiere seguir manteniendo su presencia militar ilegal en suelo iraquí y utilizar el territorio del país árabe como una base para sus planes y actos combativos hacia los Estados vecinos. Este escenario supone un descarado insulto a la soberanía y la independencia de nuestro país, condenó Al-Muhamadavi.

 

La visita de Pompeo se produjo unas dos semanas después de un viaje por sorpresa del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Irak, pero, al contrario que el inquilino de la Casa Blanca, que no se reunió con nadie, su secretario de Estado mantuvo encuentros, por separado, con su par iraquí, Muhamad Ali al-Hakim, y el jefe de Estado, el premier y el presidente del Parlamento de Irak, Barham Salih, Adel Abdul-Mahdi y Muhamad al-Halbusi, respectivamente.

Durante su breve estadía en Irak, Trump visitó la base aérea de Ayn al-Asad. Las autoridades iraquíes se negaron a reunirse con el presidente estadounidense y únicamente se limitaron a conversar con él telefónicamente. Varios partidos políticos iraquíes tacharon dicha visita de una acción agresiva que violó la soberanía de Irak.

El país norteamericano tiene estacionados en Irak a unos 5000 soldados. Según fuentes militares norteamericanas, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) está considerando, además, establecer, cerca de la frontera sirio-iraquí, un comando que pueda ingresar en territorio sirio, en cualquier momento, para llevar a cabo misiones especiales.

La presencia de tropas estadounidenses en Irak ha sido criticada y condenada por diversos grupos políticos. Estos acusan a Washington de crear grupos insurgentes y extremistas, y de sumir al país árabe en una situación caótica tras la invasión de 2003. De hecho, Irak se opone a la presencia permanente de fuerzas extranjeras, incluidas las de EE.UU.

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