• El vicepresidente de EE.UU., Michael Pence (dcha.), y la hermana del líder norcoreano, Kim Yo-jong, en la apertura olímpica, 9 de febrero de 2018.
Publicada: domingo, 11 de febrero de 2018 1:57
Actualizada: lunes, 12 de febrero de 2018 2:11

Mientras Seúl y Pyongyang comienzan a intercambiar mensajes, invitaciones y apretones de manos, un seco Michael Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, trata de reavivar las tensiones anunciando más presiones y amenazas de guerra a Corea del Norte.

“Nosotros vamos a seguir poniendo toda la presión económica y diplomática, a la vez que nos reservamos todas nuestras opciones militares para defender nuestra patria”, dijo el viernes el alto funcionario a la cadena NBC News, desde Corea del Sur, donde se encuentra como jefe de la delegación oficial enviada por Washington a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang.

Pence también indicó están dispuestos a emprender “cualquier acción que sea necesaria” para alcanzar el objetivo de su Gobierno: la desnuclearización de la península de Corea, donde el año pasado Pyongyang desarrolló, tras años de trabajo, armas atómicas capaces de alcanzar todo el territorio norteamericano.

En un contexto de distanciamiento de Seúl respecto al bloque proestadounidense —el presidente surcoreano, Moon Jae-in, ha rechazado un llamado de Japón a no retrasar maniobras bélicas conjuntas con los norteamericanos—, el vicepresidente estadounidense proclamó la solidaridad en materia militar del Ejército de EE.UU., el japonés y “nuestros aliados aquí, en Corea del Sur”, así como en el resto de la región.

Aunque adujo “entender” los actuales diálogos intercoreanos, Pence insistió en rechazar lo que tildó de “provocaciones” norcoreanas y en “el abandono por Corea del Norte de sus ambiciones nucleares, de una vez por todas”.

La agresividad del norteamericano contrasta con el clima de distensión generado en Corea del Sur, donde Moon, en un encuentro el sábado con la hermana de Kim, Kim Yo-jong, esta le ha entregado una invitación formal del líder norcoreano, Kim Jong-un, para visitar el Norte este mismo año.

Nosotros vamos a seguir poniendo toda la presión económica y diplomática, a la vez que nos reservamos todas nuestras opciones militares para defender nuestra patria”, dijo el vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence.

 

La falta de sintonía entre Pence y Kim Yo-jong se ha hecho patente con la publicación de imágenes en las que el norteamericano da la espalda a la norcoreana y al jefe de Estado nominal de Corea del Norte durante la ceremonia inaugural de los Juegos, sin dignarse saludarla.

Ante la mala impresión creada, fuentes de la delegación estadounidense han comunicado a la prensa que si los norcoreanos se hubiesen acercado a Pence con muestras de cortesía, él las habría respondido en el mismo tono, además de negar que el vicepresidente llegara tarde adrede a una reunión en la noche del viernes y que luego rehuyera a los representantes de Pyongyang.

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