En un primer momento, fueron las autoridades chilenas, los Carabineros, los encargados de desplazarse hasta la zona tras un aviso ajeno. No fue hasta que la zona se encontraba totalmente acordonada y asegurada que las fuerzas policiales se pusieron en contacto con los arqueólogos para solicitar su participación en el caso.
Entre ambos equipos procedieron a desenterrar a la momia, que podría pertenecer al período prehispánico, dejando al descubierto los restos de un cráneo y un cuerpo humano. Al parecer, el cuerpo permanecía tumbado con las manos cruzadas sobre el pecho y un cordel atado a su cintura, acorde con la información proporcionada el jueves por el diario chileno El Mercurio.
Según la arqueóloga a cargo del caso, Ana María Barón, los restos encontrados en la calle Licancabur podrían corresponder a los de un español de unos 200 o incluso 300 años de antigüedad, tal y como apuntan sus ropas y el lugar donde fue localizado, un antiguo cementerio.
El próximo paso será estudiar en profundidad los restos, que han sido trasladados a un lugar seguro, con el objetivo de hallar más respuestas sobre este enigmático individuo, como el momento exacto de su muerte y las causas.
tas/mla/alg/rba
