• El presidente chino, Xi Jinping, (izqda.), junto con su par ruso, Vladímir Putin, en Pekín, 20 de mayo de 2026.
Publicada: miércoles, 20 de mayo de 2026 9:30

El presidente chino y su homólogo ruso, reunidos en Pekín, han reiterado que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán violan el derecho internacional.

El mandatario chino, Xi Jinping, y su par ruso, Vladímir Putin, han emitido este miércoles una Declaración Conjunta de la Federación Rusa y la República Popular China sobre el fortalecimiento ulterior de la asociación integral y la interacción estratégica y la profundización de las relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación, adoptada este miércoles.

En dicho documento chino-ruso, publicado por el Kremlin, se pone de relieve que “las partes coinciden en que los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán violan el derecho internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales, y socavan gravemente la estabilidad en Oriente Medio (Asia Occidental)”.

“Rusia y China subrayan la necesidad de que las partes involucradas en el conflicto retornen lo antes posible al diálogo y a las negociaciones con el fin de impedir la ampliación de la zona de conflicto, e instan a la comunidad mundial a mantener una posición objetiva e imparcial, promover la desescalada y defender conjuntamente las normas fundamentales de las relaciones internacionales”, indica la declaración.

Ambas partes también en su extensa declaración ponen de relieve que “se oponen resueltamente al uso de sanciones unilaterales” y expresan su rechazo y condena a “acciones como los ataques militares traicioneros contra otros países, el uso hipócrita de las negociaciones como pretexto para preparar dichos ataques, el asesinato de líderes de Estados soberanos, la desestabilización de la situación política interna en estos Estados y la provocación de cambios de régimen”.

Estados Unidos e Israel iniciaron una agresión bélica contra Irán, asesinando al Líder del país persa, el ayatolá Jamenei, y altos mandos militares, con el objetivo de lo que llamaron “un cambio de régimen”. En ese momento, Teherán y Washington sostenían negociaciones sobre el levantamiento de sanciones y el programa nuclear iraní. 

 

Previamente en la misma jornada, el dignatario chino ha destacado que la situación en la región de Asia Occidental se encuentra en un “punto de inflexión entre la guerra y la paz” y que la persistencia de los conflictos podría acarrear consecuencias de gran alcance.

Dirigiéndose a su homólogo ruso —cuatro días después de sus conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, quien inició en febrero una agresión militar contra Irán—, el presidente chino ha enfatizado que “la reanudación de la guerra es inaceptable, y la búsqueda de negociaciones para resolver los problemas reviste una gran importancia”.

“Un fin rápido del conflicto ayudará a mitigar el impacto negativo sobre la estabilidad del suministro energético, la continuidad de las cadenas de producción, la logística y el orden del comercio internacional”, ha planeado el jefe del Estado chino.

En este contexto, ha recordado su propuesta de cuatro puntos para la región de Asia Occidental “busca fortalecer el consenso internacional y contribuir a aliviar las tensiones, reducir la escalada del conflicto y promover la paz”.

El presidente de Rusia llegó a Pekín el martes por la noche —hora local— para realizar una visita de dos días, atendiendo a la invitación de su homólogo de China. Esta visita oficial coincide con el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, un documento clave en las relaciones entre ambos países

Estas declaraciones se producen en un momento en que los acontecimientos en Asia Occidental continúan proyectando una sombra sobre el mercado energético mundial y las rutas comerciales internacionales, como consecuencia de las restricciones que ha establecido Irán sobre el estrecho de Ormuz como parte de sus medidas de autodefensa ante la agresión estadounidense-israelí, estableciendo nuevas regulaciones para impedir la navegación de buques pertenecientes a sus adversarios.

Irán ha dejado en claro que la única solución sostenible en el estrecho de Ormuz es el fin permanente de la guerra, el levantamiento del bloqueo marítimo y la restauración del tránsito normal de sus buques, actualmente limitado por un bloqueo estadounidense.

Moscú y Pekín sostienen que el estrecho de Ormuz es una vía internacional cuya seguridad debe gestionarse mediante el diálogo regional, no con imposiciones externas. 

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