Raisi, de 63 años, perdió la vida el 19 de mayo en un accidente aéreo del helicóptero en el que viajaba, junto a otras autoridades, desde la ciudad de Tabriz, en el noroeste del país, hacia la capital Teherán.
El helicóptero impactó contra un área montañosa, lo que provocó un incendio y la consecuente muerte de todos los pasajeros, entre ellos se encontraba el ministro de Exteriores Hosein Amir Abdolahian.
El ayatolá Raisi es recordado por sus esfuerzos incansables por servir al país y su gente. De hecho, el Líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, dijo que “el pueblo iraní perdió a un servidor sincero, leal y valioso”.
Un análisis del periodo en el que el mártir ayatolá Raisi ejerció sus responsabilidades revela que fue una persona caracterizada por la confianza y la total encomienda a la voluntad divina, combinadas con un esfuerzo incansable. Como gestor formado en la escuela del Imam Sadiq (la paz sea con él) y como servidor del noble santuario del Imam Reza (la paz sea con él), nunca se concibió a sí mismo como un agente autónomo; por el contrario, se consideraba un mero instrumento al servicio del cumplimiento de los mandatos de Dios y de la atención a las necesidades del pueblo. Fue precisamente este espíritu de fe en Dios lo que le impulsó a asumir la responsabilidad de la presidencia de la República Islámica de Irán en uno de los periodos más difíciles y complejos de su historia.
El mártir Raisi fue una figura centrada en la justicia y en la lucha implacable contra la corrupción; un gestor que no temía enfrentarse a los poderosos y que, tanto en su calidad de jefe del Poder Judicial como, posteriormente, de presidente, demostró que es posible conjugar la firmeza en la acción con la calidez humana. Fue, simultáneamente, un garante de la justicia y un hombre profundamente volcado hacia su pueblo. Antes de ocupar un sitial de poder, permanecía entre la gente, en medio de las plazas públicas; allí escuchaba sus pesares y jamás se confinó tras puertas cerradas. Viajes inciertos, visitas sin previo aviso a zonas desfavorecidas, escuchar el dolor de los trabajadores y los aldeanos, dar seguimiento día y noche a los problemas de subsistencia, enfrentar la corrupción sin temor a los corruptos y, al mismo tiempo, mostrar una humildad ejemplar hacia los críticos e incluso hacia los opositores políticos: estas fueron algunas de las características más destacadas de su conducta administrativa.
Él creía no ser el presidente, sino el servidor de la nación iraní, y demostró esta afirmación con sus acciones. En medio de las sanciones más severas y opresivas, con un espíritu de lucha y apoyándose en el poder nacional, dio grandes pasos hacia el desarrollo económico y una diplomacia honorable; grandes pasos cuyos frutos su corta vida no le permitió ver.
Al respecto el mártir ayatolá Jamenei lo describió de la siguiente manera: “Él estableció un nuevo estándar en el servicio al país. Hemos tenido personalidades dedicadas al servicio anteriormente, pero no en esta medida, no con este volumen, no con esta calidad, no con esta honestidad, no con esta intensidad de trabajo y sin distinguir entre el día y la noche; el Sr. Raisi creó un nuevo estándar en el servicio a la nación”.
⚖️ Presidente del Poder Judicial de Irán, Qolam Hosein Mohseni Eyei: "La voluntad de la ley nos exige actuar con firmeza y severidad contra todos los elementos que generan inseguridad". pic.twitter.com/feePX9TdeQ
— HispanTV (@Nexo_Latino) March 20, 2026
El mártir Raisi se dedicó a servir al pueblo
“En el segundo aniversario del martirio del mártir Raisi y sus compañeros en el vuelo de Ordibehesht (mayo), honramos la memoria de ese mártir de alto rango y de los demás mártires del servicio. El mártir Raisi se había dedicado verdaderamente a servir al pueblo”, destacó el jefe del Poder Judicial de Irán, Qolam Hosein Mohseni Eyei, en su cuenta de X este miércoles.
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