• El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva junto a también exmandataria Dilma Rousseff en un acto privado, 7 de abril de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 16 de diciembre de 2018 10:59
Actualizada: lunes, 17 de diciembre de 2018 11:00

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por acusaciones de corrupción, afirma en una carta que no cambiará su dignidad por su libertad.

Lula da Silva, preso desde abril, asegura en una carta publicada el sábado y dirigida a su sucesora en la Presidencia y ahijada política, Dilma Rousseff, que no cambiará su dignidad por su libertad.

“Dilma, mi lema ahora es: no cambio mi dignidad por mi libertad”, proclama el que fuera el presidente de Brasil entre 2003 y 2010 en una breve misiva escrita en su celda en la ciudad de Curitiba (sur), donde cumple una condena de 12 años y un mes impuesta por un Tribunal Superior por supuesta corrupción asociada al caso Lava Jato recibiendo sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de contratos públicos.

Lula, de 73 años, está cumpliendo la sentencia pese a no haber pruebas que confirmen los cargos que se le imputan. Él mismo dice ser víctima de una “masacre” mediática.

Dilma (Rousseff), mi lema ahora es: no cambio mi dignidad por mi libertad”, dice en una carta el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, preso por supuesta corrupción desde abril pasado.

 

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) escribió a Rousseff para felicitarla por su 71 cumpleaños, celebrado la víspera, y para desearle unas felices fiestas. “Te escribo para felicitarte un cumpleaños más. Que tengas fuerza para resistir, atacando y no defendiendo”, expresa el exmandatario.

Asimismo, Lula informa a Rousseff, destituida en 2016 por el Congreso por supuestas irregularidades fiscales, que “está preparado para enfrentar” al juez Sergio Moro y las “mentiras” de su condenación.

El exmandatario quiso ser candidato de su partido en las pasadas presidenciales de Brasil, pero los tribunales rechazaron esa pretensión y su formación tuvo que presentar a Fernando Haddad como sustituto.

La Justicia brasileña acusa a Lula de haberse beneficiado de las obras de reforma que las empresas OAS y Odebrecht realizaron en una finca de Atibaia (São Paulo) que un amigo le había cedido y que usaba frecuentemente como sitio de recreo.

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