• Un grupo de mujeres rohingyas y sus hijos en un campo de refugiados en el estado de Rajine (oeste de Myanmar).
Publicada: jueves, 22 de agosto de 2019 22:42

Un equipo de expertos de la ONU denuncia que la violencia sexual por parte de militares birmanos contra mujeres rohingyas en 2017 tuvo una “intención genocida”.

“La misión ahora concluye que hay indicios razonables para asumir que la violencia sexual perpetrada contra las mujeres y las niñas, y que comenzó el 25 de agosto de 2017, es un nuevo factor que indica la intención genocida del Tatmadaw (Ejército birmano) para destruir a la población rohingya”, ha afirmado un grupo de investigadores independientes conformado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) en un nuevo informe.

Los expertos han justificado esas conclusiones basándose en el “asesinato sistemático de mujeres y niñas, la selección sistemática de mujeres y jóvenes en edad reproductiva para violaciones, ataques en mujeres embarazadas y bebés, mutilaciones y otras heridas a los órganos reproductores”, entre muchas otras violencias.

De acuerdo con el informe, “cientos” de mujeres y niñas fueron violadas durante la represión de 2017 en el estado de Rajine (oeste).

El 80 por ciento de los abusos corresponderían a violaciones en grupo, de las cuales un 82 por ciento fueron perpetradas por militares birmanos, añade.

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En este contexto, los expertos han criticado a las autoridades de Myanmar (Birmania) por no haber “investigado ni castigado estos actos de genocidio”.

La misión ahora concluye que hay indicios razonables para asumir que la violencia sexual perpetrada contra las mujeres y las niñas y que comenzó el 25 de agosto de 2017 es un nuevo factor que indica la intención genocida del Tatmadaw (Ejército birmano) para destruir a la población rohingya”, ha afirmado un grupo de investigadores independientes conformado en 2017 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) en un nuevo informe.

 

Además, han lamentado que en estos dos últimos años ningún comandante militar de Myanmar haya sido juzgado por los posibles delitos cometidos y los dos principales mandos de las Fuerzas Armadas siguen en sus puestos, a pesar de que hay pruebas que los acusan de “crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio”.

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El Gobierno birmano no autorizó la entrada de los expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) al país asiático, por ello, los investigadores acumularon esas informaciones, entrevistando a refugiados rohingyas en países vecinos cono Bangladés, Tailandia y Malasia.

La violencia contra los Rohingya, llevada a cabo por el Ejército y las tribus budistas, se intensificó en agosto de 2017. Miles de musulmanes fueron asesinados, y más de 700 000 sobrevivieron huyendo del país al ser perseguidos por las autoridades.

Muchas organizaciones pro derechos humanos han condenado la mortífera represión de los rohingyas y la ONU ha calificado de “limpieza étnica” la situación de la minoría más perseguida del planeta.

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