El Ministerio de Salud Pública de Cuba ha denunciado este lunes que más de 32 880 embarazadas cubanas afrontarán “riesgos adicionales, amenazas y limitaciones” debido al bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos que ha dejado sin suministro a la isla desde principios de año.
Ha advertido que esta situación ha restringido el acceso a ultrasonidos obstétricos de seguimiento del bienestar fetal y estudios genéticos, esenciales para el diagnóstico oportuno de malformaciones congénitas, según ha informado el diario oficial Granma.
La crisis también ha impactado en servicios médicos vitales para recién nacidos, menores de edad, pacientes diabéticos, personas sometidas a tratamientos oncológicos y casos que requieren cirugías o atención de emergencia.
El ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, ha denunciado que las consecuencias del bloqueo “no son abstractas”, subrayando la escasez de medicamentos, insumos médicos, reactivos y piezas de repuesto en el sistema sanitario.
“Las dificultades que provoca el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba no son abstractas”, ha afirmado Portal Miranda, al tiempo que aseguró que las autoridades trabajan para preservar lo esencial en medio de las restricciones.
En este contexto, el ministro cubano ha anunciado la adopción de medidas organizativas en el sector de la salud para enfrentar la crisis energética. “Están diseñadas para preservar los servicios esenciales y garantizar la atención básica a nuestra población. La salud del pueblo sigue siendo una prioridad del Estado”, ha concluido.
EE.UU. cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, y el 29 de enero anunció una orden ejecutiva para aplicar aranceles a los países que le suministrasen combustible a la isla.
Las sanciones de Estados Unidos contra Cuba superan las seis décadas. El 7 de febrero de 1962, el entonces presidente John F. Kennedy formalizó el embargo, aunque sus antecedentes se remontan a 1959. Documentos oficiales estadounidenses señalan que el objetivo inicial era presionar económicamente al país para provocar descontento interno y debilitar al gobierno de Fidel Castro.
Según el Gobierno cubano, el embargo ha causado daños económicos acumulados superiores a 159 000 millones de dólares y ha sido un obstáculo central para el desarrollo de la isla.
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