¡Reina una fuerte tensión en Italia! La fecha del 15 de octubre para la obligatoriedad del pase sanitario se había anunciado desde hacía mucho tiempo, pero las tensiones han aumentado en los últimos días, sobre todo ante la negativa del gobierno de Mario Draghi de que sean gratuitas las pruebas anti-COVID para los trabajadores que han decidido no vacunarse.
Ante tal coyuntura, un frente inesperado de conflicto se abrió en algunas de las ciudades italianas, en particular, en el puerto de Trieste, donde casi la mitad de los trabajadores no está vacunado.
Tras la aplicación de esta obligatoriedad será indispensable presentar el pasaporte verde, o Green Pass, en los lugares de trabajo. Quien no lo presente no podrá realizar sus labores, será suspendido y no cobrará los días que no trabaje.
Esto mientras cerca del 10 % de los trabajadores aun no se han vacunado y muchos protestan por tener que pagar la prueba, que cuesta 15 euros, cada 2 días.
La mayoría de empresas han aceptado la medida, mientras que en algunos sectores, como los transportistas o los estibadores, anunciaron que declararán huelgas.
El gobierno estima que se vivirán “ocho o diez días” de conflictos, confusiones y medidas de protesta, pero que como máximo, en dos semanas, los problemas se van a encarrilar y muchos van a aceptar vacunarse.
El objetivo de aplicar la obligación de presentar el pase sanitario es conseguir que se llegue a un 90 % de vacunados, no sólo mayores de 12 años, sino de toda la población de 60 millones de habitantes, que pondría a Italia al reparo de una nueva oleada aguda de la pandemia.
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