Así lo han confirmado este lunes fuentes del Vaticano a la agencia de noticias AFP, que han indicado que el pontífice argentino "sigue con mucha atención la situación de Venezuela", país al que la Iglesia católica ha ofrecido su mediación recientemente.
Venezuela vive en la actualidad una tensa coyuntura política a raíz de las fuertes discrepancias entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento, de mayoría opositora, con respecto a una serie de cuestiones políticas, y en particular por los intentos de derrocar al Gobierno de Maduro.
Las fuentes citadas han recordado que el papa, ante el tenso panorama político del país latinoamericano, ya invitó a las partes a sentarse a dialogar en una de sus últimas intervenciones, en ocasión del Domingo de Pascua, que se celebra el 27 de marzo.
A pesar de que el contenido de la misiva no ha sido divulgado, el sábado, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi habló de esta carta y explicó que "la seriedad de la situación aparece claramente también en la reciente declaración de los obispos del 27 de abril".
Por otra parte, el portavoz indicó a la Web de noticias religiosas Sismográfico que Aldo Giordano, el nuncio del papa en Caracas, –que ejerce la labor equivalente a la de un embajador–, se ofreció "claramente a favorecer el diálogo auspiciado por el papa".
Mientras, la oposición venezolana anunció el domingo que ha reunido las suficientes firmas exigidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y que las entregará al organismo el martes para pedir que se active un referendo revocatorio contra el presidente venezolano.
Maduro sostiene además que los problemas económicos del país tienen base en que una oposición respaldada por Estados Unidos le haya declarado una "guerra económica" al país, atizando la inflación y ocultando bienes básicos. La oposición parlamentaria del país también se opone sistemáticamente a las medidas de su Ejecutivo, como las iniciativas económicas para superar la crisis.
La llamada “guerra económica” es una operación dirigida por los sectores de derecha desde finales de 2013 y que provoca sobreprecio, especulación, usura y acaparamiento. Maduro ha calificado este “flagelo” de "lucha entre el capitalismo y sus viejos antivalores, y el modelo socialista y los valores”, y ha prometido que su Ejecutivo lo combatirá.
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