• Vídeo: Un sueño que parecía lejano, Irán lleva agua al desierto
Publicada: sábado, 20 de marzo de 2021 14:57
Actualizada: sábado, 20 de marzo de 2021 19:07

Irán cumple su proyecto de llevar agua del mar al desierto, con el fin de solucionar los problemas de escasez de este líquido en las provincias necesitadas.

En el marco del proyecto de trasvase del agua del Golfo Pérsico y el mar de Omán a las provincias orientales y centrales de Irán, se han inaugurado la segunda y tercera fases de la primera línea que busca llevar agua a Yazd. También, se han iniciado las fases de otras líneas.

Se trata de un megaproyecto con cuatro líneas de conducción de agua que empiezan en la provincia meridional de Hormozgan. La primera llega a Yazd, en el centro del país; la segunda planea llevar agua a las provincias orientales de Jorasán del Sur y Jorasán Razavi. Una tercera y cuarta líneas tienen como destino Isfahán, en el centro, y Sistán y Blachistán, en el sureste de Irán.

La desalinización del agua se realiza en el puerto de Bandar Abás, en Hormozgan, en la mayor planta del país con un área de 155 hectáreas.

En un inicio se había planeado que las empresas extranjeras desarrollaran el proyecto, no obstante, debido al bloqueo y las sanciones contra Teherán, ahora, los expertos iraníes se han hecho cargo del proyecto.

 

El director de la planta de desalinización de Bandar Abás, Bahman Qolampoor, destacó que el proyecto “ha sido llevado a cabo con éxito por un equipo de profesionales jóvenes iraníes, en un plazo más corto del propuesto por los alemanes”.

También, el presidente iraní, Hasan Rohani, hizo hincapié en que, ahora, la nación es autosuficiente en la construcción de bombas de agua, mientras que antes debía importarlas.

Con esta inversión de más de 5000 millones de dólares, se trasladarán 550 millones de metros cúbicos de agua dulce a través de 3700 kilómetros. Además, este proyecto generará 56 000 puestos de trabajo.

Gracias al aumento de la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) en las últimas décadas, la República Islámica se ha ubicado como el país con mayor crecimiento científico del mundo y, todo ello, a pesar del embargo de Estados Unidos y otros países.

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