• Presidente de EE.UU., Donald Trump (izda.), con los líderes de Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia en la cumbre anual del G7, 25 de agosto de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 1 de abril de 2020 3:49
Actualizada: miércoles, 1 de abril de 2020 9:32

Profesores iraníes critican que el silencio de Europa ante las sanciones unilaterales de EE.UU. pone en entredicho su posición contra las políticas de Washington.

Las asociaciones de profesores de las universidades de Irán han emitido la siguiente carta dirigida al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres; a la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) y al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU), y han cuestionado la inacción de los Estados europeos frente a las políticas unilaterales de la Casa Blanca, independientemente de las sanciones inhumanas que ha impuesto contra Irán y que aun se intensifican, en medio del brote del nuevo coronavirus.

Como es de conocimiento público, en momentos que el mundo intenta frenar una catástrofe humana ante el peligro de la pandemia del virus mortal denominado COVID-19 que pone en riesgo la vida de millones de personas, el Gobierno cruel de EE.UU., violando las normas del derecho internacional, de los derechos humanos y de los principios morales, sigue con sus sanciones unilaterales e ilegales contra el pueblo iraní e insiste en sus exigencias excesiva, monopolistas y arrogantes.

Ustedes saben muy bien, al igual que todas las naciones y los gobiernos soberanos del mundo, que las sanciones primarias y secundarias de Estados Unidos en todas las áreas son una abierta violación del derecho internacional. Estas sanciones, especialmente en los sectores de medicina, alimentos, transporte aéreo, metales, la industria automotriz y de construcción e ingeniería civil, los asuntos financieros y bancarios, así como de defensa, representan la máxima inhumanidad de las acciones criminales de este Gobierno cruel contra las naciones independientes, especialmente la nación iraní. Por otro lado, la falta de una respuesta adecuada y efectiva a los actos inhumanos de EE.UU., ya sea por parte de las organizaciones internacionales responsables o de otros países, incluidos los Gobiernos hipócritas europeos que reclaman los derechos humanos y el estado de derecho, los ha convertido en los cómplices de EE.UU. en negar los derechos fundamentales del pueblo iraní, así como en obstaculizar una lucha seria contra la propagación del coronavirus y evitar su erradicación.

Este crimen, que se lleva a cabo con el consentimiento e incluso el acompañamiento de los llamados Estados defensores de derechos humanos y bajo la presión del sionismo internacional y ciertos gobiernos reaccionarios en la región de Asia Occidental, es plenamente un “crimen contra la humanidad” y contra todo ciudadano civilizado iraní. Es lamentable que esta satisfacción y el acompañamiento continúen incluso en una situación que algunos funcionarios estadounidenses han expresado claramente su satisfacción de que los ciudadanos de diferentes países se hayan contagiado y fallecido por el coronavirus, por lo que esta idea de que el COVID-19 es un arma biológica del régimen estadounidense contra las naciones independientes, parece cada vez más una realidad objetiva que una hipótesis teórica.

 

La política de “máxima presión” que EE.UU. aplica contra la nación persa a través de las sanciones crueles e ilegales ha impedido que nuestro país se beneficie de los derechos humanos sin distinción alguna del color, la raza, la religión, el origen étnico y la tendencia política. Curiosamente, Estados Unidos y otros defensores de los derechos humanos que siempre fingen ser protectores de las minorías y grupos vulnerables, son culpables de violar la integridad de los derechos humanos de la comunidad por la aplicación de las sanciones inhumanas.

En nuestro querido país Irán, además de los civiles que han perdido la vida por el contagio del coronavirus, según indican informes médicos, la escasez de algunos fármacos anestésicos y el poco acceso a medicamentos como Mepilex—esponja útil en el tratamiento de los que padecen epidermólisis ampollar (EB, por sus siglas en inglés), conocida comúnmente como ‘Piel de Mariposa’— han puesto en peligro la vida de los ciudadanos iraníes, pues miles de pacientes con hemofilia, EB, esclerosis múltiple, talasemia, epilepsia y trastornos inmunológicos, así como pacientes con trasplante renal, diálisis y cáncer, de forma directa o indirecta están sujetos a graves riesgos y lamentablemente muchos de ellos han muerto debido a las sanciones impuestas por el Gobierno tirano de EE.UU. y apoyadas prácticamente por los Gobiernos europeos.

¡Señoras y señores!

Las crueles sanciones del Gobierno criminal de EE.UU., en los últimos años, han violado las disposiciones de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluido su artículo 25. No importa cuán efectivo y exitoso haya sido, hasta ahora, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) en el cumplimiento de su misión (preservación y restauración de la paz y la seguridad internacional), es sorprendente que los reclamantes organizadores del sistema mundial violen claramente las disposiciones de la Carta de la ONU, y tomen medidas para desacreditar este organismo.

El silencio de los Gobiernos europeos ante las políticas restrictivas y crueles de EE.UU. y la implementación práctica de estos embargos ilegales e inhumanos plantea esta pregunta: ¿Qué garantías se otorgarán a los países cuando se oponen a las políticas de EE.UU. para que no sean blancos de los tratos ilegales y crueles del país norteamericano? Sin duda, este proceso también afectará a estos países en el futuro, ya que las políticas y los comportamientos de EE.UU. violan claramente el derecho y el orden internacionales y constituyen violaciones graves y sistemáticas de la ley internacional, en particular el derecho internacional y los derechos humanos. Al seguir las políticas inhumanas de EE.UU., los Gobiernos europeos están prácticamente ayudando a institucionalizar el anarquismo internacional que simplemente sirve a los intereses del Lobby del poder y la riqueza del régimen estadounidense.

Las sanciones a los medicamentos de Irán impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos violan el inciso 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos  y el inciso 1 del artículo 55 de la Carta de las Naciones Unidas sobre el derecho a la vida, el empleo y el desarrollo económico, y su inciso 2 que es sobre el derecho a la salud, y es contrario al preámbulo de las disposiciones del estatuto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que atribuye el derecho a disfrutar del más alto nivel de salud.

Estas sanciones también violan la tercera parte del inciso 2 del artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que garantiza el derecho a prevenir la propagación de enfermedades transmisibles, y la cuarta parte del inciso 4 del citado artículo que enfatiza el derecho al acceso a medicamentos y equipos.  

 

!Señoras y señores!:

La filosofía de la creación y el propósito final de los organismos internacionales no es más que monitorear la implementación de las normativas de los derechos humanos. En esta misma línea, evitar dañar la situación de los derechos humanos en los países es el compromiso innegable de estos organismos, y su silencio y pasividad, o su convalidación y apoyo a mantener esta situación, contraria a las normas legales fundamentales, es una cuestión o responsabilidad de las autoridades de tales entidades.

En este caso, ¿cómo ustedes no asumen su responsabilidad pese a la flagrante violación del derecho internacional —incluido el derecho de los ciudadanos a acceder a medicamentos, tratamiento, equipos médicos— y mientras el derecho a la seguridad alimentaria, seguridad laboral, seguridad de las personas y seguridad nacional ha sido violado por las crueles sanciones de la Administración de EE.UU. contra Estados independientes del mundo, entre ellos el pueblo iraní, defensor de la libertad. Si supervisar la implementación de las normas de los derechos humanos es su deber intrínseco ¿No considera que es un deber recordar a los gobiernos su responsabilidad por los derechos humanos?

!Señoras y señores!:

En todos los principales crímenes humanos por los que han fallecido millones de personas, además de la existencia del lado opresor y oprimido, hay otro factor importante involucrado que son las organizaciones, instituciones e individuos responsables que no han cumplido con su deber. Sin duda alguna, la historia además de los dictadores y despóticos internacionales juzgará también la actitud de su Excelencia que ha guardado silencio ante la difícil situación que sufren las naciones oprimidas. Hoy, se reconoce ampliamente que el crimen de las autoridades de las organizaciones e instituciones internacionales que guardaron silencio ante los masivos ataques químicos del régimen de Sadam Husein contra militares y civiles iraníes durante los ocho años de guerra impuesta contra el país persa no es menor al crimen que cometió el dictador iraquí.

Por lo tanto, nosotros, un grupo de profesores universitarios iraníes agrupados en 150 asociaciones de profesores, condenamos en representación del pueblo grande y antiguo de Irán y la comunidad élite de este territorio, el comportamiento cruel, ilegal e inhumano del Gobierno de EE.UU. y la cooperación de algunos Gobiernos hipócritas de Europa en poner en práctica los crímenes inhumanos de los políticos estadounidenses y les instamos a ustedes a que cumplan dentro del marco de la misión que tienen con su deber esencial y humano ante dichas tiranías y romper el silencio que hay ante un crimen que va contra el derecho a la vida de todos los pueblos del mundo, incluido el derecho a la vida y al desarrollo de la nación iraní, y no dejen que el terrorismo de estado de EE.UU. se burle más del hombre y la humanidad. En este sentido, en lo que atañe a la principal misión organizacional, el deber humano más trascendental y la responsabilidad histórica más importante de su Excelencia es perseguir el levantamiento completo e incondicional de todas las sanciones de Estados Unidos contra la nación iraní y respetar los principios fundamentales de los derechos humanos a través de su pleno cumplimento y garantías.

Al respecto, le instamos severamente a su Excelencia que en el marco de su misión histórica, preparen el terreno para perseguir, detener y juzgar a las siguientes personas crueles por cometer crímenes contra la humanidad, en particular, contra los nobles ciudadanos de Irán:

1- Donald Trump y Barack Obama, presidente actual y expresidente de Estados Unidos, respectivamente.

2- Los secretarios del Departamento de Estado de EE.UU. en el gabinete de Trump y Obama.

3- Los presidentes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. en la Administración de Trump y Obama.

4- El presidente del Senado de EE.UU.

5- La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

6- Los secretarios del Departamento de Tesoro de los Gobiernos de Trump y Obama.

7- Los asesores de seguridad nacional de EE.UU. durante la Presidencia de Trump y Obama.

8- Los secretarios del Departamento de Defensa (el Pentágono) y los jefes del Estado Mayor del Ejército y del Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés) durante la Presidencia de Trump y Obama.

9-Catherine Ashton y Federica Mogherini, las altas representantes de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad por su cooperación con EE.UU. en crear tiranía y dificultades inhumanas contra los iraníes.

Se espera que esta carta de los académicos iraníes, gracias a los esfuerzos de ustedes, presidentes de las instituciones de las Naciones Unidas y las organizaciones pro derechos humanos, conduzca al fin de los comportamientos crueles de las autoridades estadounidenses y otros Gobiernos europeos asociados, en particular los que ponen en práctica y apoyan las sanciones relacionadas con los derechos fundamentales del ser humano, incluido el derecho a la vida, a la existencia, al bienestar, a la prosperidad, al trabajo y a la seguridad nacional de la gran nación iraní; y evite el genocidio de millones de personas.

No obstante, les guste o no a ustedes, señores autoridades de las organizaciones internacionales, la nación civilizada y revolucionaria iraní, tal y como demostró durante los duros días de los ocho años de la guerra impuesta e hizo arrodillar, sola, pero con una gran vitalidad y firmeza, la alianza de Sadam, Estados Unidos, Europa, la extinta Unión Soviética, los gobiernos reaccionarios de la región y la organización mercenaria y terrorista de Muyahidín Jalq (MKO, en inglés); ahora y en medio de la pandemia del nuevo coronavirus logrará también dejar atrás las múltiples y combinadas sanciones, las restricciones farmacéuticas y otros embargos crueles y secundarios impuestos en su contra que han formado hasta un tipo de coalición con este virus perverso.

Sin embargo, el pueblo iraní nunca olvidará en su memoria histórica el papel de los gobiernos tiranos y las organizaciones conservadoras que reclaman ser defensores de los derechos humanos en estas atrocidades. Por lo tanto, cumplir con los deberes de su misión histórica y presentar una proclama mundial contra los criminales antes mencionados no es simplemente un acto de defensa de los derechos esenciales de los iraníes, sino es defender su propia identidad humana.

msm/ktg/mkh