“Todos debemos tener en cuenta que la AIEA aún no ha expresado su posición frente a los ataques ilegales que sufrieron las instalaciones bajo su supervisión [en Irán] de la manera más flagrante”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa el miércoles, tras reunirse con su homólogo iraní, Seyed Abas Araqchi.
El canciller ruso asegura que Moscú valora “la buena voluntad de la República Islámica, que, a pesar de todo, está dispuesta a cooperar con la AIEA, pero no para avanzar en la agenda occidental”.
“No tengo dudas de que, si la dirección del secretariado de la AIEA se guía estrictamente por sus funciones, se podrán alcanzar acuerdos con la República Islámica. Les deseamos éxito en estos esfuerzos”, expresó Lavrov.
Asimismo, el jefe diplomático ruso puso de relieve que oscú coincide con la postura de Teherán respecto a trabajar con la AIEA tras los ataques a las instalaciones nucleares iraníes de junio pasado.
“Mi colega me informó sobre la posición de la República Islámica respecto a los contactos con la AIEA. Compartimos plenamente esta postura”, remarcó el canciller ruso.
“Esto también se debe a que cualquier paso en esta dirección debe basarse en la voluntad, tanto en la buena fe como en las valoraciones de principio que nuestros amigos iraníes tienen tras lo ocurrido con las instalaciones que aún formalmente están bajo el control de la AIEA después de los ataques israelíes y estadounidenses”, explicó Lavrov, subrayando la solidaridad de Moscú con Teherán.
Al concluir, precisó que el acuerdo de Irán con la AIEA fue uno de los temas abordados en las conversaciones del día.
¿Qué afectó a la cooperación Irán-AIEA?
Irán y Estados Unidos celebraron cinco rondas de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear a principios de este año. Mientras, Trump lanzaba declaraciones cruzadas —de diálogo y amenazas— sobre Teherán. Cuando se había programado la sexta ronda, para el día 15 de junio, Israel lanzó dos días antes, el 13, una ofensiva militar sorpresa, seguida de ataques estadounidenses el 22 de junio contra instalaciones nucleares clave en Isfahán, Natanz y Fordow.
Irán respondió la agresión con fuerza lanzando cientos de misiles balísticos y drones contra objetivos estratégicos israelíes en los territorios ocupados en el marco de la operación ‘Verdadera Promesa III’, así como la base aérea de Al-Udeid en Catar, la mayor base militar estadounidense en Asia Occidental.
El 24 de junio, Irán, mediante sus exitosas operaciones contra el régimen israelí y Estados Unidos, logró detener el asalto ilegal, imponiendo un alto el fuego a los agresores.
El 9 de septiembre, Irán y la AIEA firmaron un acuerdo para reanudar la cooperación, suspendida tras los atentados de junio, ya que la falta de condena de la organización contra los Estados que atacaron las instalaciones nucleares generó críticas en Teherán. Araqchi prometió romper todos los vínculos con el organismo si se reanudaban las acciones hostiles.
El 20 de septiembre, Irán suspendió la cooperación con la AIEA debido a las acciones de los países de la troika europea (Reino Unido, Alemania y Francia) destinadas a restablecer las sanciones antiraníes del Consejo de Seguridad de la ONU.
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