En un comunicado publicado el domingo en su cuenta oficial X, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, hizo hincapié en la determinación de Irán de defender su soberanía y a su pueblo frente a la continua agresión estadounidense, que ha provocado un inmenso sufrimiento a los iraníes a través de sanciones, operaciones encubiertas y guerras.
“Junto con las bases militares, las entidades financieras que financian el presupuesto militar de Estados Unidos son objetivos legítimos”, declaró el presidente del Parlamento.
Condenó los bonos del Tesoro estadounidense como instrumentos “empapados en la sangre de los iraníes”, afirmando que comprar o poseer dichos bonos equivale a apoyar directamente los ataques contra la vida y el territorio iraní.
“Si los compran, estarán comprando un ataque contra su sede central y sus activos”, advirtió.
Alongside military bases, those financial entities that finance the US military budget are legitimate targets. US treasury bonds are soaked in Iranians' blood. Purchase them, and you purchase a strike on your HQ and assets.
— محمدباقر قالیباف | MB Ghalibaf (@mb_ghalibaf) March 22, 2026
We monitor your portfolios. This is your final notice.
Qalibaf subrayó las avanzadas capacidades de vigilancia de Irán, declarando: “Supervisamos sus carteras. Este es su último aviso”.
El mensaje del presidente del Parlamento constituye una clara advertencia para cualquier entidad, pública o privada, que siga apuntalando la maquinaria bélica estadounidense mediante inversiones en instrumentos de deuda estadounidenses, que Irán considera cómplices de la financiación de la agresión contra la República Islámica.
La declaración de Qalibaf refleja la postura que Irán mantiene desde hace tiempo, según la cual Estados Unidos ha utilizado su sistema financiero como arma para imponer terrorismo económico a la nación iraní, lo que se ha cobrado innumerables vidas inocentes.
La advertencia se produce en medio de una escalada de la agresión estadounidense e israelí contra Irán, donde Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron una guerra de agresión no provocada contra Irán el 28 de febrero, asesinando al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y varios altos mandos militares, así como a cientos de civiles.
Irán comenzó de inmediato a tomar represalias contra la agresión, lanzando andanadas de misiles y ataques con drones contra los objetivos israelíes en los territorios ocupados y las bases estadounidenses en países de la región.
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