El Gobierno iraní ha afirmado que los recientes intentos de desestabilización y sabotaje promovidos desde el extranjero han sido completamente neutralizados, en lo que autoridades iraníes y analistas califican de una guerra híbrida impulsada por Estados Unidos y el régimen de Israel.
“Irán se ha convertido en el lugar más peligroso para los terroristas y quienes buscan desestabilizar el país”, ha declarado Mohamad Baqer Qalibaf, en Teherán este lunes, al referirse a los planes fallidos para generar caos interno.
El analista internacional Tadeo Casteglione ha señalado en una entrevista a HispanTV que “el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) se ha convertido en la unidad antiterrorista más importante del mundo, no solo por sus operaciones contra el [grupo terrorista] Daesh en Irak, sino por haber aplacado rápida y eficazmente cualquier intento de sabotaje interno”.
Casteglione ha explicado que los sucesos recientes en la República Islámica “no fueron movimientos populares espontáneos, sino acciones de dos células terroristas implantadas en el país desde el extranjero, diseñadas para desestabilizar, y que fueron neutralizadas, gracias a la coordinación de las fuerzas de seguridad iraníes”.
El experto también ha destacado la relevancia del respaldo social. “El hecho de que cientos de miles de iraníes salieran a las calles el lunes pasado para apoyar al Gobierno demuestra que no había apoyo social a estos intentos y marca el fracaso absoluto de quienes buscaron fragmentar el país”, ha dicho.
Sobre la supuesta amenaza que Estados Unidos habría planteado contra Irán, Casteglione ha subrayado que “las amenazas de Trump de atacar a Irán y luego retractarse muestran la debilidad de Estados Unidos, frente a la valentía del pueblo iraní y la fortaleza del sistema islámico”.
El analista ha añadido que la operación de sabotaje “fue financiada y mediáticamente apoyada desde el extranjero, siguiendo un patrón similar al que Estados Unidos e Israel han implementado históricamente contra movimientos de Resistencia, como Hezbolá en el Líbano”.
Casteglione ha concluido que “estas acciones fallidas demuestran no solo la fortaleza de Irán, sino la vulnerabilidad y fragmentación social de sus enemigos, quienes tras invertir enormes recursos y tiempo en esta operación, no lograron ningún objetivo”.
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