• Una pintura mural del Fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini (que descanse en paz).
Publicada: miércoles, 3 de junio de 2020 21:39

El Conaicop conmemora el 31.º aniversario del óbito del Imam Jomeini (P), quien dejó un gran legado para los oprimidos: La Revolución Islámica.

“Desde el Consejo Nacional e Internacional de la Comunicación Popular, Conaicop, saludamos al pueblo iraní por la conmemoración del fallecimiento del líder espiritual y político Imam ayatolá Jomeini (que descanse en paz)”, se lee en un comunicado de la asociación emitido este miércoles.

La nota es firmada por altos funcionarios del Conaicop, incluido su director Internacional, Rubén Suarez; su director nacional, Alcides Martínez; y su secretaria de Asuntos Islámicos y Asia Occidental, Valeria Rodríguez.

El Conaicop resalta en el documento que el Imam Jomeini (P) solo desapareció físicamente el 3 de junio de 1989, pues el legado que dejó para los pueblos oprimidos del mundo, es decir, la Revolución Islámica de Irán, sigue viva.

“Los valores humanos de tal Revolución, así como la amistad de los pueblos, están vigentes hasta el día de hoy, como lo ha demostrado la actitud de nuestro hermano pueblo de Irán al ayudar a Venezuela cuando más lo necesitó”, destaca el comunicado.

 

La asociación hacía alusión al envío de cinco buques cisterna iraníes, cargados de 1,53 millones de barriles de gasolina y aditivos, a Venezuela para paliar la gran escasez de combustible que sufre el país caribeño a raíz de las sanciones impuestas por EE.UU. en el marco de su campaña de presión contra el Gobierno del presidente bolivariano, Nicolás Maduro.

“Esto no es una cuestión coyuntural, sino que responde a los valores de la Revolución que, desde América Latina, también compartimos”, concluye el texto del Conaicop.

El Imam Jomeini (P) era un notable teólogo chií que dedicó su vida a enfrentarse al régimen monárquico de los Pahlavi, incluso durante su exilio en Turquía, Irak y Francia, hasta el logro definitivo de la Revolución Islámica de Irán en febrero de 1979.

En los años posteriores, el Fundador de la República Islámica (P) dirigió y protegió al país persa ante varias conspiraciones internas y exteriores, incluida la guerra impuesta por el exrégimen baasista de Sadam Husein a Irán (1980-1988).

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