Según un informe de la agencia británica Reuters, que cita a tres fuentes anónimas debido a la delicadeza del tema, los planes del régimen israelí incluyen el establecimiento de un puesto de control militar dentro de Gaza, cercano a su frontera.
A través de este punto, todos los palestinos que intenten entrar o salir serían sometidos a estrictos controles de seguridad israelíes, lo que ha generado gran inquietud entre los habitantes, ante el riesgo de negación de reingreso.
La medida se produce en el marco de la esperada reapertura del cruce de Rafah —la única vía de entrada y salida de Gaza hacia Egipto— prevista para la próxima semana, como parte de los esfuerzos vinculados a un plan de alto el fuego y a un acuerdo mediado por Washington, que busca facilitar la movilidad de personas y la entrega de ayuda humanitaria.
Israel mantiene bajo su control la sección del cruce desde 2024, pese a que su apertura estaba contemplada como uno de los compromisos de la tregua alcanzada en octubre entre el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y el régimen sionista. Tel Aviv ha retrasado repetidamente la reapertura, condicionándola tanto a su seguridad interna como al avance de un plan de paz respaldado por Estados Unidos.
En febrero del año pasado, el presidente estadounidense Donald Trump presentó un plan para transformar Gaza en una “Riviera de Oriente Medio” y aseguró que trasladaría a su población por motivos de “seguridad”. Diversos informes señalaron que Washington y Tel Aviv sostenían conversaciones con países africanos para reubicar a los palestinos.
Entre los países considerados se encontraba Sudán, que negó que se estuviera llevando a cabo tal iniciativa. Otro caso fue Somalilandia, una región separatista de Somalia cuyo reconocimiento por parte del régimen de Tel Aviv ha generado polémica.
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