El sábado 21 de marzo, el presidente estadounidense, Donald Trump, exigió que Irán abra por completo el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, amenazando con destruir plantas eléctricas iraníes en caso contrario. Al día siguiente, pospuso su amenaza cinco días más y este viernes ha añadido otros 10 días a su plazo.
“¡Lo he retrasado otros 10 días!”, ha escrito este viernes Trump al acercarse el fin de esos 5 días.
La respuesta de Irán a la amenaza de Trump, fue implacable: “Haz eso y volaremos por los aires todas las plantas desalinizadoras que mantienen con vida a tus aliados del Golfo Pérsico en el desierto, cerraremos el estrecho de Ormuz hasta que repares todo lo que bombardeaste, y atacaremos a Israel con aún más dureza”, avisó el portavoz del Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, el teniente coronel iraní Ebrahim Zolfaqari.
¿Qué dicen los analistas?
Los dos cambios en menos de una semana es visto por analistas como una señal de inestabilidad en la toma de decisiones de la Casa Blanca y una prueba de la capacidad de disuasión de Irán.
Además, expertos vinculan los aplazamientos a la alteración en los mercados petroleros mundiales y en la región a raíz de las duras declaraciones del magnate republicano.
Esta nueva retirada se produce en un momento en que muchos observadores creen que Washington, calculando los elevados costes de una posible guerra con Irán, no tiene más remedio que retirar sus amenazas verbales.
