• Los marines estadounidenses desembarcan de un avion MV-22B en la base aérea de Ein Al-Asad en la región de Al-Anbar de Irak, 4 de junio de 2018.
Publicada: viernes, 24 de enero de 2020 16:36

EE.UU. trama crear un “estado sunita” en la provincia iraquí de Al-Anbar en un intento por asegurar la presencia de sus tropas en Irak, revela un informe.

En las últimas semanas, Washington ha estado promoviendo un plan para crear una región sunita autónoma en el oeste de Irak frontera con Siria, revela un nuevo informe del sitio británico Middle East Eye (MEE).

El medio, citando a funcionarios de ambos países, sostiene que los esfuerzos de los norteamericanos se dan en respuesta a los intentos del Parlamento iraquí de expulsar a las tropas estadounidenses de su país luego de que el 5 de enero los legislativos votarán a favor de una resolución que pedía la expulsión de todas las fuerzas lideradas por EE.UU. en el país árabe.

El Legislativo optó por esa medida dos días después de que EE.UU. en un ataque selectivo acabara con la vida del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y del subcomandante de Al-Hashad Al-Shabi, Abu Mahdi al-Muhandis, entre otros militares en las inmediaciones del aeropuerto de Bagdad (capital), esto provocó la ira de la nación iraquí.

Los líderes iraquíes han considerado este crimen de EE.UU. como una “violación de la soberanía” de su país, por eso los parlamentarios aprobaron de manera unánime la salida forzosa de las tropas estadounidenses de su territorio. 

Durante mucho tiempo, EE.UU. ha estado buscando la desintegración del país árabe para asegurar sus intereses en la región, particularmente explotando los recursos petroleros del país. La idea de crear una región autónoma sunita se remonta a una propuesta del 2007 del entonces vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, quien ahora compite como candidato presidencial del Partido Demócrata para las elecciones del 2020.

Trece años después, detalla el informe, Estados Unidos está reviviendo el complot bajo la Administración de Donald Trump en medio de los esfuerzos del Gobierno iraquí para expulsar a las tropas estadounidenses que, de hacerse realidad, añade, sería un duro golpe a los intereses de EE.UU. en la región.

 

La expulsión de las fuerzas estadounidenses de Irak no solo significaría que estas se retirarían de las cuatro bases militares que Washington tiene en la región de Al-Anbar, sino que también EE.UU. perdería el control sobre las importantes reservas de petróleo, gas y minerales sin explotar de esta zona, subraya el informe.

La retirada forzosa de las tropas de EE.UU. de Al-Anbar, fronteriza con Siria, prosigue, debilitaría también el control de Washington sobre los campos petroleros del norte de Siria, ya que los estadounidenses se valen de sus bases instaladas en esta región iraquí para saquear los recursos naturales del vecino pueblo sirio.

Ante este escenario, nada optimista para los intereses hegemónicos de Washington, los estadounidenses han estado trabajando contra reloj para “sacar adelante el proyecto de la creación de una región autónoma sunita, similar al Kurdistán iraquí”, reconoció un funcionario norteamericano al medio británico.

El MEE revela que los funcionarios de EE.UU., Israel, Arabia Saudí y Jordania han estado discutiendo desde hace nueve meses sobre la agenda de la desintegración de Irak en tres reuniones secretas celebradas en Ammán, capital jordana, y Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Una fuente consultada por el MEE aseguró, no obstante, que “la creación de una región sunita es solo una de las opciones que está barajando Washington” como parte de su plan más amplio para desintegrar al país árabe. “La unidad de Iraq ya no es una prioridad para Estados Unidos”, dijo la misma fuente.

Este nuevo complot de Estados Unidos se conoce en un día como hoy en que miles de iraquíes han estado apoyando masivas marchas en Bagdad para denunciar la presencia militar de EE.UU. en el país árabe.

La marcha fue convocada la semana pasada por el influyente clérigo chií Muqtada al-Sadr, así como los altos líderes de los movimientos de Resistencia.

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