El comandante de la Policía fronteriza de Irán, el general de brigada Ahmad Ali Gudarzi, se reunió con sus homólogos de Irak en la frontera de Mehran, en un esfuerzo por ampliar y profundizar la cooperación de seguridad entre ambos países.
En el encuentro, el general de brigada iraní destacó la importancia de estas consultas. “Lo que está claro es el intercambio de información y experiencias, la realización de patrullas simultáneas y ejercicios conjuntos que, si Dios quiere, llevaremos a cabo en el río Arvand”, afirmó el viernes.
Igualmente, apreció altamente las medidas de seguridad y las fortificaciones erigidas por los guardias fronterizos iraquíes a lo largo de la frontera con Irán, calificándolas de inéditas y de una contribución significativa a la mejora de la seguridad fronteriza entre ambos países.
Puso de relieve también que la información relacionada con detenciones vinculadas a armas y municiones será compartida con sus colegas iraquíes, permitiendo la implementación de medidas más estrictas en la frontera común.
En este sentido, Gudarzi calificó la situación de seguridad a lo largo de la frontera común de 1609 kilómetros como satisfactoria. “En general, la situación es sólida y cuenta con un alto nivel de seguridad, gracias a Dios. Queremos demostrar al mundo los lazos antiguos y sólidos que nos unen”, afianzó.
En otra parte, Mohamad Abdelwahab, comandante de la Policía Fronteriza de Irak, subrayó la importancia de la coordinación bilateral. “Mantenemos una larga relación y hemos establecido una comunicación muy sólida, y queremos demostrárselo al mundo”, manifestó.
A mediados de enero, durante los disturbios masivos que afectaron a muchas de las principales ciudades iraníes, los jefes de los servicios de seguridad nacional de Irán e Irak acordaron coordinar sus acciones para “prevenir la infiltración de terroristas a través de la frontera entre ambos Estados”.
En los recientes actos terroristas registrados en Irán, alborotadores y terroristas fuertemente armados cometieron graves actos vandálicos en Teherán (la capital) y otras ciudades, atacando al personal de seguridad y prendiendo fuego a propiedades públicas y privadas, incluidas tiendas, autobuses y mezquitas.
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