Durante la 79.ª Asamblea Mundial de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra (Suiza), el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, lamentó el lunes que Estados Unidos haya gastado hasta ahora más de 29000 millones en una guerra contra Irán cuyas consecuencias humanitarias y geopolíticas serán “devastadoras”.
“El mayor riesgo para la salud global es la falta de conciencia, en apenas unos meses, el país [EE.UU.] que ha recortado 18000 millones de dólares en salud global [ mientras que] ha gastado más de 29000 millones en una guerra devastadora [contra Irán]”, refiriéndose a la cifra anunciada por el Pentágono sobre los gastos de Washington en su guerra contra Irán, empezada el 28 de febrero.
En otra parte de su intervención, Sánchez censuró la postura unilateralista de algunos países que intentan imponer su dominio en la escena internacional, advirtiendo que Madrid defiende el “sentido común” y no se suma a la guerra.
“En estos tiempos, defender el sentido común se ha vuelto una forma de rebeldía porque hay una pandemia que nadie quiere frenar: la del egoísmo, la que afecta a nuestras sociedades y que se contagia. Mi país ha decidido dar un paso al frente”, agregó.
También, aseveró que el derecho internacional no “es como un menú a la carta”, declarando que cuando un país actúa con responsabilidad, otros responden de la misma manera. “Cuando el derecho internacional se respeta, ganamos todos”, agregó.
El Gobierno de Sánchez ha mantenido una postura de rechazo a la agresión estadounidense-israelí contra Irán, oponiéndose a involucrar a España en el conflicto. También, ha calificado el conflicto como un “error colosal”, prohibiendo el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones militares contra el suelo iraní.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una nueva ronda de agresión aérea contra Irán, unos ocho meses después de haber llevado a cabo otros ataques no provocados contra el país.
En respuesta, Irán comenzó a tomar represalias rápidamente contra los ataques lanzando andanadas de misiles y ataques con drones contra los territorios ocupados por Israel, así como contra bases e intereses estadounidenses en países de la región.
El 8 de abril entró en vigor un alto el fuego temporal entre Irán y Estados Unidos, mediado por Pakistán. Sin embargo, las posteriores negociaciones de paz en Islamabad se estancaron debido a las exigencias maximalistas de Washington y su insistencia en posturas irrazonables.
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