En un contexto de recientes tensiones entre Madrid y Washington por diferencias sobre cooperación militar y política internacional, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, ha ratificiado este domingo el respaldo de Madrid a la relación con Estados Unidos en el marco de la alianza transatlántica, aunque ha defendido que la política exterior española continuará guiándose por el respeto al derecho internacional y los principios establecidos en la Carta de Naciones Unidas.
“No queremos conflictos con Estados Unidos. No los buscamos. No hemos cambiado. Mantenemos nuestro compromiso con la relación transatlántica, pero también con la Carta de las Naciones Unidas, el multilateralismo, los valores europeos y el respeto del derecho internacional”, ha subrayao Albares en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera.
La defensa inapelable del derecho Internacional se extiende, para Albares, a las crisis de la actualidad, como la de Asia Occidental. El ministro volvió a justificar la posición de España a favor de la causa palestina tras denunciar las “espantosas” imágenes que vienen de Gaza; “una vergüenza para la conciencia de la humanidad”.
También ha defendido el papel de España dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), al que ha calificado como un socio “esencial e indispensable”, destacando la contribución del país como un elemento clave en la Alianza Atlántica.
Las declaraciones se producen en un momento de máxima tensión entre Madrid y Washington, después de que en marzo España denegara el acceso de aviones militares estadounidenses a sus bases aéreas de Morón y Rota por su oposición a la guerra contra Irán.
Estados Unidos respondió amenazando a España con un embargo comercial, la retirada de tropas y su suspensión de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN).
Tras el inicio de la guerra contra Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, criticó el papel de la OTAN porque sus miembros se negaron a involucrarse en la conflagración, ni siquiera indirectamente. En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha cuestionado abiertamente la legalidad y legitimidad de la agresión de Washington y Tel Aviv contra Teherán, y ha proscrito el uso de sus bases militares en operaciones vinculadas con ataques al país persa.
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