• Una delegación iraní, encabezada por el vicecanciller Mohsen Baharvand (dcha.), reunida con el director general de la AIEA, Rafael Grossi, 15 de septiembre de 2020.
Publicada: martes, 15 de septiembre de 2020 16:06

Irán destaca que la AIEA no debe permitir que ciertos países se entrometan en sus relaciones con Teherán con el objetivo de desviarlas.

El vicecanciller iraní para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Mohsen Baharvand, durante una reunión mantenida este martes con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, ha destacado que las cooperaciones en un ambiente constructivo y lejos de toda influencia injerencista de terceros son más beneficiosas para ambas partes y para la integridad del propio ente verificador.

En este sentido, en referencia a la amplia cooperación que existe entre Irán y la AIEA, Baharvand ha enfatizado la necesidad de que la entidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no se deje influir por las presiones políticas que ejerzan algunos países, que tienen por meta crear disyuntivas en las interacciones entre ambos.

Asimismo, ha hecho hincapié en que el uso de la energía nuclear con fines pacíficos es un derecho inalienable de todos los miembros de la AIEA, afirmando que, sin embargo, las actividades de Arabia Saudí en este sentido resultan muy sospechosas. Riad “se niega a aceptar a los inspectores de la Agencia, un hecho que ha suscitado cierta preocupación y la Agencia debería poder llevar a cabo sus actividades de verificación en tales países”, ha agregado Baharvand.

 

Por su parte, Grossi ha considerado a la República Islámica un socio importante para la AIEA, además de elogiar sus cooperaciones y el nivel de las actividades de verificación de la institución en Irán.

La cita de la jornada de hoy se ha celebrado después de que a principios de septiembre la AIEA confirmara en un informe que Irán ha permitido el pleno acceso de sus inspectores a dos emplazamientos que algunos tildaron de “sospechosos”.

Además, la AIEA señaló que las reservas de agua pesada de Irán se habían reducido a 130 toneladas, situándose, de este modo, dentro del marco del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), nombre oficial del acuerdo nuclear suscrito en 2015 entre Irán y el Grupo 5+1, integrado en aquel entonces por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania.

Este informe de la AIEA vio la luz después de que el Gobierno de EE.UU. sumara dos grandes derrotas diplomáticas. Primero, fracasó su plan de extender el embargo de armas contra Irán y, luego, vio cómo no salía adelante su intento por restaurar las sanciones internacionales del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) contra Teherán, eliminadas en virtud del acuerdo nuclear.

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