• La delegación estadounidense en los diálogos Irán-Grupo 5+1
Publicada: domingo, 5 de abril de 2015 8:38

Un posible fracaso en el principio de acuerdo logrado entre Irán y el Grupo 5+1 sería fruto de las oposiciones estadounidenses al acceso del país persa a poseer y usar la tecnología nuclear, así indicó el sábado la revista bimestral estadounidense Foreign Policy.

A pesar de esas protestas (las que podrían surgir en Irán en contra del principio de acuerdo) es Washington, y no Teherán, donde hay más probabilidades de que sus políticas internas se conviertan en una piedra de tropiezo”.

“A pesar de esas protestas (las que podrían surgir en Irán en contra del principio de acuerdo) es Washington, y no Teherán, donde hay más probabilidades de que sus políticas internas se conviertan en una piedra de tropiezo”, explica el informe.

La nota considera que de ahora en adelante, tras el anuncio del pasado 2 de abril del logro de un principio de acuerdo entre Teherán y el Grupo 5+1 (EE. UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), los principales debates no serán a nivel internacional sino a nivel interno tanto en Irán como en Estados Unidos.

Irán y el Grupo 5+1 anuncian el logro de un principio de acuerdo sobre el programa de energía nuclear iraní. 2 de abril de 2015

 

En este sentido, menciona a los opositores y partidarios de ese entendimiento y reconoce que ni Estados Unidos ni Irán tendrán un camino fácil hacia un acuerdo definitivo, dejando claro que una posible destrucción de ese principio de acuerdo sería obra de los estadounidenses.

Según aborda el informe, las oposiciones y dudas en Irán serían por parte de un grupo de periodistas y parlamentarios, y el pueblo está satisfecho con el resultado cosechado; mientras que en Estados Unidos, el Congreso es el principal opositor a lo consensuado entre las partes en la ciudad suiza de Lausana.

En Teherán, continúa, la situación es totalmente distinta: la sabiduría de la delegación negociadora iraní y el apoyo de partes influyentes y poderosas son dos factores que garantizan el proceso hacia el logro de un acuerdo final.

No obstante, apunta el informe, el Congreso de Estados Unidos no es “tan predecible” y se desconocen las posibles medidas que se podrían adoptar al respecto.

Los republicanos estadounidenses, fuertes aliados del régimen de Israel, se oponen al logro de un acuerdo nuclear con Irán.

 

“Los tres meses que abarcan el periodo entre el anuncio del principio de acuerdo hasta la fecha límite para el logro de un acuerdo final (30 de junio) son un plazo muy crucial que pueden completar este éxito o, al contrario, romperlo”, concluye.

La última tanda de conversaciones programada entre Irán y el Grupo 5+1 en la ciudad suiza de Lausana para lograr un principio de acuerdo político hasta el 31 de marzo, ha tenido como resultado el reconocimiento mundial del programa de energía nuclear iraní y el próximo levantamiento, en una sola fase, de sanciones unilaterales impuestas contra el país persa en el caso nuclear.

Según lo establecido, las partes continuarán con sus diálogos hasta el 30 de junio para alcanzar un acuerdo definitivo que estipule los aspectos técnicos del acuerdo y ponga punto final a las dudas sobre el programa de energía nuclear iraní.

Estos diálogos se basan en las acusaciones de Estados Unidos y sus aliados, principalmente el régimen de Israel, sobre posibles aspectos bélicos de las actividades nucleares del país persa; sin embargo, que Teherán rechaza enérgicamente estas acusaciones, destacando que como signatario del Tratado de No Proliferación (TNP) y miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), tiene el derecho a utilizar la tecnología nuclear con fines pacíficos.

El periodista e investigador estadounidense Gareth Porter, en un informe del pasado mes de octubre, desveló que la AIEA citó documentos falsificados por el régimen israelí en sus reportes sobre el posible carácter bélico del programa de energía nuclear de Irán.

Los infundios del régimen israelí obvian, sin embargo, que dicho régimen está en posesión de más de 200 ojivas nucleares y se niega a adherirse al TNP además de que tampoco permite inspecciones a sus instalaciones nucleares.

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