• El ministro de Industria de El Líbano, Imad Hobolá.
Publicada: domingo, 9 de agosto de 2020 18:19

Exigencias para la dimisión del Gobierno de Beirut abren puertas para “la injerencia extranjera”, alerta el ministro de Industria de El Líbano, Imad Hobolá.

Una potente explosión, registrada el martes en el depósito número 12 del puerto de Beirut, capital libanesa, ha dejado hasta el momento 158 muertos y provocado una catástrofe socio-económica, además de desatar una nueva ola de protestas en El Líbano. Los indignados exigen la dimisión de los dirigentes del Gobierno de Beirut.

El ministro libanés de Medio Ambiente, Damianos Kattar, ha presentado este domingo su dimisión tras la renuncia de la ministra de Información, Manal Abdel Samad. El canciller, Nassif Hitti, dimitió incluso antes de la explosión, argumentando que su renuncia se producía por la ausencia de una voluntad para “lograr una reforma estructural integral”.

Hobolá, en un mensaje subido este domingo a su cuenta en Twitter, ha repudiado las dimisiones de algunas autoridades del país y las ha considerado una vía para “huir” y eludir responsabilidades.

Tal práctica, de acuerdo con el titular de Industria, no solo abre las puertas para una injerencia extranjera, sino también interrumpe la investigación en curso para esclarecer tanto la reciente explosión como los casos de corrupción en el país.

 

Quienes se movilizan en las calles, exigiendo la dimisión de las autoridades libanesas, conforme a Hobolá, “buscan el colapso del país, para luego allanar el camino para la intromisión extranjera (…) Pero nosotros no dimitiremos ni nos rendiremos ante presiones o chantajes”.

El ministro libanés ha hecho notar que su responsabilidad radica en aclarar lo sucedido en el puerto de Beirut, castigar a los responsables, combatir la corrupción e implementar una reforma política. “Nosotros no eludiremos la responsabilidad que nos corresponde”, ha recalcado.

El Líbano se ha convertido en escenario de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes indignados tras la catastrófica explosión, a pesar de que su presidente, Michel Aoun, ha prometido seguir con las pesquisas hasta determinar cuál fue la causa del incidente, además de asegurar que castigará a los responsables del mismo.

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