• El presidente estadounidense, Donald Trump, pronuncia su discurso en Davos, 22 de enero de 2026. (Foto: Anadolu/Getty Images)
Publicada: sábado, 24 de enero de 2026 2:57

La retirada del presidente de EE.UU., Donald Trump, de su amenaza militar contra Groenlandia demuestra que solo entiende el lenguaje de la fuerza, según afirmó The Guardian.

En un artículo publicado el viernes, el periódico británico The Guardian señaló que “la marcha atrás de Donald Trump, tras días de escalada durante los cuales se negó a descartar un ataque militar para anexar Groenlandia, fue espectacular. En su discurso en Davos, Trump reiteró su deseo de poseer Groenlandia, afirmando que no se puede defender lo que no se posee, para luego anunciar que no conquistaría la isla ártica por la fuerza”.

El artículo agregó que, unas horas después, el presidente estadounidense declaró haber alcanzado un acuerdo no especificado sobre Groenlandia y, por ello, se abstendría de imponer aranceles adicionales a los países europeos que participaron en un ejercicio militar conjunto en la isla, invitación realizada por Dinamarca.

“Desconocemos los detalles del acuerdo marco alcanzado por Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ni si tiene algún peso, dada la volubilidad del presidente estadounidense”, señaló The Guardian.

 

En otra sección, el artículo remarcó que “parece que el acuerdo, si bien abarca la discusión sobre la seguridad del Ártico, los derechos mineros y posiblemente incluso la soberanía de las bases estadounidenses, preserva la soberanía de Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca. En resumen, este ha sido un giro radical notable”.

El artículo agregó que “hay varias explicaciones posibles para este cambio de rumbo: la incomodidad entre los republicanos y el público estadounidense ante la perspectiva de atacar a un aliado de la OTAN, la turbulencia en los mercados globales y la adulación de Rutte son posibilidades”.

En este contexto, The Guardian señaló que, si bien las presiones internas en EE.UU. podrían haber influido, aún no eran lo suficientemente fuertes como para justificar por completo el repentino cambio de posición de Trump.

El periódico destacó que “la lección para los europeos es clara. Durante un año, intentaron apaciguar, seducir y halagar a Trump: le ofrecieron certificados de nacimiento enmarcados, rompieron el protocolo para enviar invitaciones reales, jugaron al golf con él y le enviaron mensajes de texto aduladores”.

De acuerdo con el artículo, los europeos “aceptaron un acuerdo comercial desfavorable y acordaron aumentar el gasto en defensa al 5 % del PIB, conscientes de que muchos países nunca alcanzarían ese objetivo. Lo hicieron para ganar tiempo, con la esperanza de inducir a Trump a aliarse con ellos en el asunto de Ucrania y mantener su compromiso con la seguridad europea”.

“El año de genuflexión de Europa ha sido un fracaso estrepitoso. Pero algo está cambiando. Los europeos se han mantenido firmes sobre Groenlandia. Los líderes europeos, tanto individual como colectivamente, se manifestaron en solidaridad con Dinamarca y en apoyo a su soberanía”, concluyó el artículo.

En otra sección, The Guardian señaló que un grupo de países europeos envió tropas a Groenlandia para participar en un ejercicio militar conjunto, mientras que la mayoría de los Estados de la UE, con excepción de Hungría y Bulgaria, rechazaron la llamada “junta de paz” de Trump.

“El mensaje que los europeos deberían extraer de este último episodio del show de Trump es que la firmeza mostrada provisionalmente funciona mucho mejor que la subordinación que intentaron durante el último año”, concluyó el periódico.

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