• 2020, año Inusual en EEUU: entre peste y fascismo de Estado
Publicada: lunes, 28 de diciembre de 2020 7:20
Actualizada: miércoles, 6 de enero de 2021 15:03

2020 cierra como uno de los años más inusuales. En EE.UU. la pandemia y el fascismo prevalecen aún con la derrota de Donald Trump en las elecciones de noviembre.

2020 Año en que todo cambió. La crisis se fue gestando de a poco. El clímax de la tragedia en Estados Unidos consiste en más de 330 000 muertos y casi 19 millones de casos de COVID-19. Todo ello a resultas de un liderazgo incompetente y disfuncional. En Enero, mientras el juicio político y fascismo de estado de Donald Trump transcurrían con “normalidad” aparecían reportes confusos de una nueva cepa de coronavirus.

Mientras, entre escándalos de corrupción, evasión fiscal, complicidad con terceros, obstrucción de justicia, traición, entre otros, Trump -mediante sus influencias en el Senado y el poder judicial- se salvó del así llamado “impeachment”.

En este marco, la tortura y masacre de George Floyd a manos de la policía fue la gota que rebalsó el vaso. Las protestas contra la brutalidad policial pasaron a ser un movimiento social con conciencia de clase. Dichos actos superan las dimensiones del Movimiento de los Derechos Civiles. Y es que el asesinato de Floyd es el testimonio inmutable del racismo institucionalizado de la sociedad estadounidense y la impunidad del derecho y privilegio anglosajón.

En aquel estado de cosas, Trump sigue escondido en una Casa Blanca que se cae a pedazos, en términos políticos. Y aquello lo confirman las elecciones en noviembre: la fórmula Joe Biden/Kamala Harris (Demócratas) le arrebata la posibilidad de un segundo término a Trump quien también dio positivo por COVID-19 y se niega a reconocer los resultados de los comicios.

El 2020 deja en claro que los estadounidenses se cansaron del Reality Show de Trump y su familia. Las máscaras no solo protegen; estas representan el luto, pero también la impotencia de un pueblo que aún no comprende su miseria, ya sea porque le mienten todos los días o porque se resignó a vivir de la sobras de los oligarcas.

Marcelo Sánchez, Miami.

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