• Parte de la base estadounidense de Al-Asad destruida por un ataque de misiles iraníes en la provincia de Al-Anbar, Irak, 13 de enero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 24 de enero de 2020 21:21
Actualizada: viernes, 24 de enero de 2020 23:35

EE.UU. confirma que 34 de sus militares sufrieron lesiones cerebrales a consecuencia de los ataques de represalia de Irán contra bases norteamericanas en Irak.

Un total de 34 miembros han sido diagnosticados con conmociones y lesiones cerebrales traumáticas”, ha anunciado este viernes el portavoz del Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono), Jonathan Rath Hoffman, en una rueda de prensa.

De acuerdo con el vocero, ocho soldados heridos, que previamente habían sido trasladados a instalaciones norteamericanas en Alemania, ya se encuentran en Estados Unidos, “donde continuarán recibiendo tratamiento”.

Además, ha detallado que otros nueve están siendo sometidos a evaluación y tratamiento en Alemania, uno está hospitalizado en Kuwait, mientras que los restantes han vuelto a las bases de EE.UU. en Irak, pero todavía permanecen bajo observación de los médicos.

El nuevo informe del Pentágono, que eleva la cifra de lesionados, pone en entredicho la información ofrecida anteriormente por el Ejército de EE.UU., relativa a que 11 efectivos habían resultado heridos en el ataque lanzado el 8 de enero por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán contra dos bases estadounidenses en Irak, entre ellas, el aeródromo estratégico Ain Al-Asad.

 

Sin embargo, el portavoz del Pentágono todavía rechaza las bajas mortales entre las filas estadounidenses por dicho ataque relámpago, alegando que todos los militares afectados sufrieron “dolor de cabeza, mareos, sensibilidad a la luz y náuseas”.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, en primera instancia, negó que se hubieran producido víctimas por el ataque iraní, pero después minimizó las lesiones de las tropas norteamericanas e indicó que los soldados afectados solo “tenían dolores de cabeza”.

El ataque iraní se realizó en respuesta al brutal asesinato de comandante de la Fuerza Quds de CGRI, el teniente general Soleimani, por Washington. A pesar de que EE.UU. puso sus tropas y su sistema de defensa aérea en alerta máxima, no logró interceptar ni un solo misil iraní, de acuerdo con fuentes iraquíes. 

El líder iraní, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, a su vez, describió el ataque como una “bofetada” y no la venganza por el acto criminal que perpetró Washington contra uno de los altos mandos militares del país persa.

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